La violencia urbana alcanzó un límite extremo en la localidad de Ranelagh, ubicada en el partido de Berazategui, al sur del Gran Buenos Aires. Un incidente de tránsito, que comenzó como un simple choque entre un Chevrolet Corsa y una moto, terminó con un hombre de 51 años asesinado a golpes en plena calle. El salvaje ataque fue registrado por testigos y las imágenes ya forman parte de la causa judicial que conmociona al país por su crudeza.
La secuencia del horror tras el choque
El hecho se desencadenó en la intersección de las calles Agote y 366, una zona residencial de este municipio bonaerense, tras el impacto entre ambos vehículos. Primero, el motociclista de 25 años golpeó al conductor del auto mientras este aún estaba al volante y comenzó a insultarlo de forma agresiva. Luego, el automovilista descendió de su vehículo armado con un palo e intentó agredir al joven para defenderse del ataque inicial. Sin embargo, la situación se salió de control cuando el motociclista logró desarmarlo y le propinó dos golpes fatales en el piso que le provocaron la muerte inmediata ante la mirada de los vecinos.
Detención y pericias en la escena
Efectivos policiales y una ambulancia del SAME llegaron rápidamente al lugar, pero solo pudieron constatar el fallecimiento de la víctima debido a la gravedad de las lesiones craneales. Por este motivo, el agresor fue aprehendido en el acto y trasladado a la Seccional 2da de Ranelagh, donde quedó imputado por el delito de homicidio simple. Mientras tanto, la Policía Científica trabajó en la escena hasta caer la tarde para realizar las pericias correspondientes y retirar el cuerpo del asfalto.
Un reflejo de la intolerancia actual
Este crimen no es un hecho aislado, sino que se suma a una preocupante ola de violencia callejera que se repite en distintos puntos de la Argentina. Recientemente, un chofer de la línea 113 en Capital Federal abandonó su unidad en movimiento para pelear con un pasajero, poniendo en riesgo a decenas de personas. Estos episodios reavivan el debate sobre la falta de control de impulsos y la peligrosidad de las discusiones cotidianas en la vía pública, que en segundos pueden transformar un simple roce de vehículos en una tragedia irreparable para dos familias.




