Un millonario fraude sacude a una estación de servicio en Famaillá: los propietarios denunciaron a diez empleados por quedarse con dinero y premios del sistema de beneficios de clientes que ofrecía la petrolera. La maniobra, que podría haberse repetido en otras playas, asciende a cifras millonarias y sorprendió a toda la comunidad local.
Cómo operaba el fraude
Desde 2019, la empresa había implementado una tarjeta de beneficios: por cada carga de combustible, el cliente recibía un reintegro del 10% del valor de la compra. El sistema funcionaba tanto para combustibles premium como para otros productos del establecimiento.
El playero era responsable de registrar las cargas en la base de datos. El usuario podía luego retirar el dinero en cualquier estación de la petrolera. Por ejemplo, una persona que cargaba $100.000 en nafta y compraba otros $100.000 en productos, podía retirar hasta $20.000.
Sin embargo, los empleados imputados crearon tarjetas falsas y clientes inexistentes, apropiándose del dinero destinado a los usuarios.
La alerta y la investigación
El fraude salió a la luz en febrero de 2025, cuando la petrolera advirtió diferencias entre las ventas registradas y los puntos acreditados a los clientes. La estación realizó una auditoría interna y detectó que, desde enero de 2024, se habían generado cargas falsas que sumaban más de $24 millones, de los cuales se retiraron $19 millones.
Según explicó el abogado Amancio Petray, representante de la empresa, los empleados infieles operaban en cuatro grupos, integrados por familiares y personas externas. Un grupo incluso estaba formado por tres mujeres con el mismo apellido. Los investigadores detectaron patrones: las cargas se hacían en la madrugada, con compras nunca superiores a $40.000, y los “clientes” eran siempre de dudosa legitimidad.
Denuncia formal y medidas judiciales
La denuncia presentada ante el Centro Judicial Monteros solicita investigar a los diez empleados responsables, responsables de un perjuicio económico que oscila entre $700.000 y $2,4 millones. El expediente quedó a cargo de la fiscala Mónica García de Targa, quien evaluará la gravedad de la maniobra y determinará los pasos judiciales a seguir.
“Se venía cometiendo un ilícito mediante el registro de ventas inexistentes y el retiro del dinero generado por el sistema de beneficios”, afirmó Petray.
El caso ha despertado gran preocupación en Famaillá, donde vecinos y clientes siguen atentos al desarrollo de la investigación.




