La causa por el asesinato de Lucas Pires, exjugador del ascenso con paso por Almirante Brown, sumó este martes un capítulo tan dramático como inesperado: el principal acusado es su propio hermano. Marcos Pires se presentó ante la Fiscalía de Homicidios y, tras ser indagado, admitió haber participado en la pelea que derivó en la muerte del futbolista.
La frase que marcó la audiencia fue contundente: “No quise matarlo”.
Según fuentes cercanas al expediente, el acusado reconoció el enfrentamiento y sostuvo que actuó en medio de una discusión que escaló en plena vía pública. “Sabía que estaba todo filmado y reconoció que tuvieron una pelea. Dijo que su hermano agarró una piedra y él la botella para defenderse”, señalaron voceros vinculados a la investigación.
De la búsqueda a la entrega
La Justicia había ordenado su detención luego de que no se presentara el lunes en la fiscalía. Tras el crimen, el sospechoso se habría refugiado en distintas viviendas, lo que motivó allanamientos por parte de los investigadores. Todos dieron resultado negativo.
Con el cerco policial avanzando, finalmente decidió trasladarse por sus propios medios hasta la fiscalía de San Justo, donde quedó detenido y a disposición del fiscal Carlos Adrián Arribas, titular de la Unidad Funcional Temática de Homicidios de La Matanza.
La pelea que terminó en muerte
El ataque ocurrió el viernes en la intersección de Raulíes y Alagón, en Rafael Castillo. De acuerdo con fuentes policiales, la disputa se desató en la calle y quedó registrada por cámaras.
En las imágenes se observa cómo Lucas Pires recibió un corte con el filo de una botella rota en el antebrazo derecho. La herida fue gravísima: habría afectado una arteria y provocado una hemorragia letal.
Familiares y vecinos lo trasladaron de urgencia al Hospital Presidente Néstor Kirchner, pero los médicos no lograron salvarle la vida.
En el caso intervienen efectivos de la Comisaría Segunda Sur, la DDI y el área de Inteligencia Criminal. La investigación continúa su curso mientras la confesión del hermano —que insiste en que no tuvo intención de matar— se convierte en una pieza clave para determinar cómo se configurará la imputación definitiva.
La tragedia, atravesada por un conflicto familiar que terminó en muerte, conmociona al mundo del ascenso y deja abiertas preguntas que ahora deberá responder la Justicia.




