Desde enero de 2025, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán recibió más de 1.700 denuncias por ruidos molestos. ¿Quiénes denuncian? Vecinos que no pueden descansar por el exceso de sonido proveniente de bares, boliches y fiestas nocturnas. ¿Dónde ocurre? En distintos puntos de la capital tucumana. ¿Cuándo? Principalmente durante la noche. ¿Por qué? Porque la contaminación sonora afecta la salud y la convivencia.
La Dirección de Salud Ambiental, encargada de coordinar los controles, informó que 1.300 denuncias llegaron vía web y otras 400 fueron presentadas en persona. Clara Saslaver, directora del área, explicó que cada caso se analiza individualmente y puede derivar en notificaciones, mediciones de decibeles o asesoramiento al infractor.
El ruido excesivo no es solo una molestia: es una forma de contaminación. Saslaver advirtió que “el ruido enferma”, ya que provoca insomnio, eleva el estrés y aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. Además, genera conflictos entre vecinos y deteriora la calidad de vida urbana.
Por otro lado, el ingeniero Augusto Ricardo Marchese, asesor técnico del área, detalló los límites permitidos. Según la OMS, el descanso requiere menos de 50 decibeles. En Tucumán, la ordenanza municipal N° 288 fija un máximo de 40 decibeles. Sin embargo, muchos locales nocturnos superan ampliamente ese umbral.
Controles nocturnos y canales de denuncia
Los operativos municipales se enfocan en locales al aire libre y afters, donde la falta de insonorización agrava el problema. Aunque se realizan cientos de controles, la cantidad de denuncias sigue creciendo. El municipio recibe más de 200 quejas mensuales.
Para denunciar, los vecinos pueden acudir a la oficina de Salud Ambiental (San Martín 1.009) de lunes a viernes, de 8 a 13, o enviar un mensaje por WhatsApp al 3812230563. Se solicita indicar datos personales, dirección del lugar afectado, tipo de ruido, horario y frecuencia.
Tucumán enfrenta un desafío urgente: equilibrar la vida nocturna con el derecho al descanso. La contaminación sonora no solo perturba, también enferma. Las autoridades refuerzan controles, pero la solución requiere conciencia ciudadana y cumplimiento normativo.




