El Gobierno nacional oficializó este jueves a Fernando Iglesias como nuevo embajador argentino en Bélgica. La designación se concretó mediante el Decreto 6/2026, publicado en el Boletín Oficial, y se realizó sin el aval previo del Congreso.
Un nombramiento en comisión y sin debate parlamentario
El Ejecutivo justificó la medida al señalar que el nombramiento se hizo “en comisión”, una herramienta prevista para cubrir cargos durante el receso legislativo. Sin embargo, la decisión vuelve a poner en foco el uso de decretos para cargos diplomáticos clave, sin discusión parlamentaria.
En el texto oficial, el Gobierno sostuvo que Iglesias “reúne las condiciones de idoneidad, experiencia y trayectoria profesional necesarias” para asumir la representación argentina en Bruselas.
El plácet de Bélgica y el aval previo del gobierno de Milei
Según el decreto, Bélgica otorgó el plácet diplomático en noviembre del año pasado, lo que habilitó formalmente la designación. El visto bueno se dio durante la gestión de Javier Milei, con quien Iglesias mantiene una relación política cercana.
El exdiputado acompañó al presidente en varios viajes oficiales y se consolidó como uno de sus aliados más visibles en política exterior.
Un perfil político en un cargo diplomático sensible
Iglesias dejó su banca en la Cámara de Diputados el pasado 10 de diciembre. Durante su mandato, presidió la Comisión de Relaciones Exteriores y tuvo una participación activa en foros internacionales.
Fue uno de los principales impulsores del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, una postura que le valió respaldo en ámbitos políticos de Bruselas, aunque también críticas por su alineamiento ideológico.
Críticas por el uso de decretos y el perfil del designado
La designación vuelve a generar cuestionamientos por la falta de debate institucional y por el perfil político del nuevo embajador. Sectores opositores advierten que el Gobierno privilegia la afinidad ideológica por sobre la carrera diplomática tradicional.
Mientras tanto, Iglesias asumirá la representación argentina en Bélgica en un contexto de tensiones internas y con una política exterior que sigue apostando a decisiones unilaterales desde el Poder Ejecutivo.




