En las redes sociales y los patios de las escuelas, una imagen desconcierta a los adultos. Jóvenes con máscaras de animales corren en cuatro patas, aúllan y graban videos que cosechan millones de vistas. Se autodenominan therians. No es un simple juego de disfraces ni una moda pasajera de TikTok. Para los especialistas, este movimiento expone una profunda crisis de identidad en la juventud actual.
¿Qué significa identificarse con un animal?
El término viene de la «teriantropía». Define a personas que sienten una conexión espiritual o subjetiva con una especie no humana. Los adolescentes que se suman a esta tendencia aseguran que su esencia interna pertenece a la naturaleza. A través de la práctica de los quadrobics (ejercicios en cuatro patas), intentan expresar esa identidad animal que sienten como propia.
Para muchos jóvenes, ser therian no es una elección, sino un descubrimiento. Sienten que el mundo de los humanos les resulta ajeno, frío y cargado de exigencias. En el animal encuentran una pureza que la sociedad moderna les niega.
La mirada psicológica: el refugio frente a la presión
La psicología analiza este fenómeno como un síntoma de la época. La adolescencia siempre fue una etapa de crisis, pero hoy se suma la presión constante de las redes. La psicóloga Daniela Gasparini explica que el animal representa un ser que no se pregunta por el futuro. No tiene que cumplir con estándares de belleza ni con el éxito profesional.
Identificarse con lo «no humano» funciona como un escudo. En un contexto de alta incertidumbre y mandatos imposibles de sostener, el adolescente se refugia en el instinto. Allí, las reglas del lenguaje y la ley social se suspenden. Es una forma de rebelión silenciosa contra una realidad que les genera angustia.
El estigma y la violencia en la «manada» digital
A pesar de buscar refugio, los therians enfrentan un clima de fuerte agresividad. La burla y la discriminación son constantes en las plataformas digitales. Sectores políticos y sociales suelen ridiculizar el fenómeno, usándolo como ejemplo de una supuesta «degradación cultural».
Sin embargo, para los protagonistas, la comunidad es vital. En la «manada» encuentran la validación que no reciben de sus padres o maestros. Allí no tienen que explicar por qué se sienten lobos, gatos o aves. La pertenencia a estos grupos les permite organizar su identidad en un mundo que les parece caótico.
Un espejo de la sociedad actual
El fenómeno therian es, en realidad, un espejo incómodo. Nos obliga a preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo para nuestros jóvenes. La falta de representación y el aislamiento digital empujan a muchos a buscar sentido en lugares inesperados.
Más que juzgar las máscaras o los aullidos, el desafío es entender el mensaje de fondo. La crisis de identidad de estos adolescentes es un llamado de atención sobre el malestar de una generación que no encuentra su lugar en el mundo de los adultos.




