La Policía Federal Argentina (PFA) desbarató un plan para realizar masacres escolares en Jujuy y Buenos Aires. Dos menores de edad, de 15 y 16 años, planificaban los ataques contra los colegios donde ellos mismos estudiaban. Aunque no se conocían personalmente, los adolescentes mantenían contacto virtual para coordinar los atentados.
La investigación comenzó gracias a una alerta del FBI. El organismo de Estados Unidos detectó mensajes de odio, racismo y antisemitismo en redes sociales. En estas conversaciones, los jóvenes manifestaban su intención de llevar adelante una «masacre escolar». El Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la PFA lideró las tareas para localizar a los sospechosos.
Allanamientos en La Quiaca y la Costa Atlántica
Los efectivos policiales identificaron los domicilios de los implicados. Uno de los menores reside en la ciudad de La Quiaca (Jujuy). El segundo vive en la localidad balnearia de Miramar (Buenos Aires). Además, la justicia ordenó operativos en otras viviendas ubicadas en los partidos bonaerenses de Quilmes y San Martín.
El Juzgado Federal de Mar del Plata N°3 autorizó los procedimientos tras recibir las pruebas de los investigadores. Durante los operativos, el personal policial incautó elementos de extrema peligrosidad. Encontraron cuchillos de caza, municiones de armas de fuego y material con simbología nazi. También secuestraron siete teléfonos celulares y computadoras que serán peritadas.
Una causa por intimidación pública
La justicia caratuló la causa como “intimidación pública”. Los objetos secuestrados quedaron a disposición del magistrado para profundizar la investigación sobre los contactos de los menores. Los especialistas en ciberdelito analizan ahora si existían otros involucrados en los foros de odio donde participaban los adolescentes.
Este caso resalta la importancia de la vigilancia en plataformas digitales ante el avance de discursos de odio. La rápida intervención de las fuerzas federales evitó que las amenazas se convirtieran en un hecho real. La PFA mantiene el alerta sobre este tipo de conductas que suelen imitar tragedias ocurridas en otros países.




