Europa atraviesa una temporada de incendios forestales sin precedentes. En lo que va de 2025, más de un millón de hectáreas quedaron calcinadas, superando ampliamente los registros históricos. España lidera el desastre con 400.000 hectáreas quemadas, seguida por Portugal e Italia. En total, se declararon más de 1.800 focos activos, y sólo cinco países lograron evitar el fuego.
Los incendios emitieron más de 38 millones de toneladas de CO₂, agravando la crisis climática. Expertos del Centro Europeo de Meteorología y del Instituto Forestal Europeo coinciden: las altas temperaturas, la sequía extrema y los vientos cálidos crean condiciones ideales para que cualquier chispa se transforme en una tormenta de fuego.
Los sistemas de extinción están al borde del colapso. La prevención tradicional ya no alcanza. Se proponen nuevas estrategias como desbroces, agricultura regenerativa, silvicultura mixta y cortafuegos naturales. Pero el panorama exige un cambio estructural: preparar el paisaje para resistir, no solo apagar el fuego.