Un hombre de 35 años se declaró culpable de asesinato en la causa que investiga la muerte de su hija de cinco años, a quien mantuvo encerrada durante días sin comida ni agua mientras jugaba videojuegos. El estremecedor caso ocurrió en el estado de Nueva York, Estados Unidos, y fue calificado por las autoridades como uno de los hechos más aberrantes registrados en la zona.
El acusado, identificado como Robert S. Buskey Jr., admitió ante el tribunal haber dejado morir a su hija Charlotte, quien falleció como consecuencia de una deshidratación severa y desnutrición extrema, según determinó la autopsia. En la vivienda, los investigadores encontraron además al otro hijo del hombre, de apenas tres años, encerrado en una jaula en el comedor.
El dramático episodio salió a la luz en abril de 2024, cuando la Policía recibió un llamado alertando sobre una menor inconsciente. Al llegar al domicilio, que por fuera no presentaba signos de irregularidades, los efectivos se encontraron con una escena que luego describieron como “la casa de los horrores”.
En una habitación cerrada con llave fue hallado el cuerpo de Charlotte, visiblemente demacrado, con signos evidentes de abandono prolongado. De acuerdo al informe de la Oficina del Fiscal del Condado de Schenectady, la niña estuvo “completamente desprovista de cualquier alimento” durante meses. Pese a ello, en el exterior de la habitación se encontraron cajas de comida sin consumir.
Los fiscales señalaron que la menor pasó sus últimos días encerrada en un ambiente sin cama, sin agua y sin contacto humano. Dormía en un corralito en el que ya no entraba, obligada a permanecer en posición fetal. “No tenía comida, ni agua, ni contacto con nadie; la dejaron allí para que muriera, y lo hizo”, expresaron en el escrito judicial.
La investigación también reveló que Buskey había aislado a sus hijos del entorno familiar y del sistema de salud, nunca los llevó al médico y pasaba gran parte del tiempo consumiendo drogas y jugando videojuegos, motivo por el cual los encerraba para no ser molestado.
Este viernes, el hombre se declaró culpable del cargo de homicidio con indiferencia depravada, una figura penal reservada para hechos que demuestran un absoluto desprecio por la vida humana. “Dejé morir a mi hija”, reconoció ante las autoridades.
Desde la fiscalía destacaron que la conducta del acusado fue “perversa, malvada e inhumana”, y remarcaron que el caso refleja una de las formas más extremas de abandono infantil. La sentencia será dictada en las próximas semanas.




