La aplicación plena de la ley de narcomenudeo en Tucumán dejó en 2025 un dato contundente: 3.705 personas fueron detenidas por comercializar drogas en pequeñas cantidades. La cifra equivale a un promedio de 10 arrestos diarios y representa un incremento del 134% en comparación con 2024, cuando se habían registrado 1.579 aprehensiones.
El aumento marca un punto de inflexión en la política criminal vinculada al microtráfico, un delito cuya persecución estuvo paralizada durante años por obstáculos judiciales y debates sobre recursos.
Una norma que tardó casi una década en activarse
La posibilidad de que la Provincia asumiera la persecución del narcomenudeo se formalizó en marzo de 2014 con la sanción de la ley 8.164, que debía entrar en vigencia el 1 de enero de 2015. Sin embargo, una medida cautelar presentada por el entonces ministro público fiscal, Edmundo Jiménez, frenó su implementación bajo el argumento de que no existían condiciones presupuestarias y estructurales suficientes.
En octubre de 2019 se aprobó la ley 9.188, pero tampoco logró ponerse en práctica por los mismos cuestionamientos. Recién en abril de 2022, durante su interinato como gobernador, Osvaldo Jaldo consiguió que la Corte Suprema de Justicia levantara la traba judicial. Meses después, en julio, la Legislatura sancionó una nueva normativa que fue promulgada rápidamente y comenzó a aplicarse el 1 de diciembre de 2022.
“Se perdió mucho tiempo y eso facilitó que el narcomenudeo se extendiera en toda la provincia. Ahora hay una decisión política de luchar contra este delito”, afirmó Jorge Dib, secretario de Lucha contra el Narcotráfico.

Más arrestos y cambios en el mercado ilegal
Si bien el número de detenciones creció de manera significativa, los secuestros de sustancias muestran comportamientos distintos según el tipo de droga.
Durante 2025 se incautaron 69 kilos de cocaína fraccionada, 31 menos que el año anterior. En cambio, el decomiso de marihuana registró un fuerte incremento: 881 kilos frente a los 262 secuestrados en 2024.
Según Dib, esta diferencia podría explicarse por un aumento del consumo y por modificaciones en las modalidades de venta. “Los tranzas dejaron de tener puntos fijos y se incrementó la comercialización callejera”, analizó.
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, vinculó el crecimiento de las detenciones con una mayor presencia policial. “La fuerza está en lugares donde antes no se hacía prevención. Buscamos recuperar las calles”, sostuvo. Además, aseguró que el Gobierno provincial destinará más recursos tecnológicos y humanos para fortalecer la estrategia.
Un problema lejos de resolverse
Tanto Dib como Girvau coincidieron en que la lucha contra el narcomenudeo no puede considerarse ganada. El secretario advirtió que las fiscalías especializadas están sobrecargadas, lo que retrasa investigaciones más complejas que podrían permitir desarticular organizaciones completas en lugar de limitarse a detener vendedores.
“La Justicia nos acompaña, pero necesita más recursos”, señaló el jefe policial.
La percepción en los barrios
En Villa 9 de Julio, frente al complejo Muñoz —uno de los sectores históricamente vinculados al narcomenudeo— un grafiti sintetiza el clima social: “Muerte a los tranzas”.
Sin embargo, los vecinos reconocen que la problemática persiste. “Se ve que hay más detenciones, pero la droga sigue en el barrio”, dijo Julia Gallo. “Son los dueños del vecindario”, añadió.
Eduardo Jiménez, su pareja, describió un entramado que combina dinero y silencios: “Ayudan a pagar cuentas o colaboran cuando alguien necesita plata. Pero nada es gratis”.
Osvaldo Ferreyra, otro habitante de la zona, apuntó al reclutamiento de jóvenes para la venta ambulante. “Cuando uno cae preso, siempre hay otros que quieren ocupar su lugar”, afirmó.
Un escenario en transformación
Con un promedio de 10 detenciones diarias y un mercado ilegal que cambia de modalidad, Tucumán enfrenta un escenario dinámico. Las estadísticas oficiales muestran un aumento en la actividad policial y judicial, mientras en los barrios la presencia de la droga continúa siendo una preocupación cotidiana.
La aplicación de la ley de narcomenudeo modificó el mapa de la persecución penal en la provincia. El desafío, coinciden funcionarios y vecinos, será sostener la ofensiva sin perder de vista la complejidad social que rodea al fenómeno.




