En medio de una jornada de alta tensión, la Empresa San Pedro de Colalao lanzó una durísima denuncia pública contra el gremio de la UTA, acusándolos de utilizar una «patota sindical» para impedir la salida de sus unidades. Con videos y fotos como prueba, la firma expuso ataques con piedras y bloqueos en las rutas, asegurando que el sindicato busca vulnerar la libertad de trabajo mediante la violencia.
Los videos de la violencia: piedrazos y bloqueos
La empresa identificó y filmó a los presuntos agresores. En uno de los registros más virales, se observa un Honda blanco (patente AD416VM) realizando maniobras para bloquear el paso de los colectivos. Según la denuncia, desde ese vehículo se arrojaron piedras que provocaron la rotura de cristales en las unidades que intentaban cumplir con el servicio.
«La patota sindical en acción. Chicos malos tirando piedras para romper las unidades. Basuras inmundas», sentenciaron desde la cuenta oficial de la empresa, señalando directamente a referentes del gremio como los responsables de liderar estos ataques.
Tensión extrema en la Terminal
La acusación contra la UTA también se trasladó a la Terminal de Ómnibus, donde la empresa denunció «aprietes» constantes a los choferes que decidieron no adherirse a la medida de fuerza. En sus posteos, la firma calificó a los manifestantes como «los delincuentes de González» (en referencia a la cúpula gremial), asegurando que las intimidaciones buscan paralizar el transporte a la fuerza.
«No a la patota sindical»
Bajo las consignas #NoALaPatotaSindical y #LaLibertadDeTrabajoNoSeVulnera, la Empresa San Pedro de Colalao reafirmó su decisión de seguir operando a pesar del vandalismo. El conflicto deja en evidencia la fractura en el sector: mientras el gremio exige adhesión total al paro nacional, la empresa denuncia que se están cruzando límites delictivos para lograrlo.
Las imágenes de los parabrisas destrozados y los bloqueos ya circulan en las redes sociales, generando una fuerte indignación entre los usuarios que quedaron varados por el conflicto y la violencia en las rutas tucumanas.




