Investigaciones realizadas por científicos del CONICET permitieron la incorporación de nuevos productos con propiedades funcionales al Código Alimentario Argentino (CAA), entre ellos el orujo de manzana y las harinas de caldén y alpataco. El avance, fruto del trabajo conjunto entre investigadores y productores, es considerado un paso clave para su comercialización e industrialización.
La investigadora Boeri destacó que el alto valor nutricional de estas materias primas las posiciona como alternativas muy interesantes frente a las harinas convencionales. Además, resaltó sus capacidades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que las convierte en alimentos con beneficios adicionales para la salud.
En cuanto a su impacto, Boeri subrayó que, pese a haber sido una valiosa fuente de recursos para los pueblos de las zonas áridas y semiáridas de Argentina desde tiempos ancestrales, nunca habían sido formalmente reconocidas en el marco regulatorio nacional. “La medida tiene especial importancia para Río Negro, ya que el alpataco y el caldén son especies emblemáticas de nuestra región”, afirmó.
La incorporación al CAA de estas harinas representa una habilitación formal clave para su desarrollo, lo que abre nuevas oportunidades para productores, cooperativas y pymes agroalimentarias, fomentando así el desarrollo local y la generación de empleo en zonas rurales.
“Con esta resolución, el Estado nacional no solo reconoce la inocuidad y calidad de estas harinas, sino también su valor nutricional y su potencial como ingrediente funcional para la industria alimentaria”, indicó Boeri.
Además de Boeri y Dalzotto, integran el equipo los profesores e investigadores del CONICET en el CIT Río Negro Lucrecia Piñuel y Daniel Barrio, junto a la profesora e investigadora de la UNRN Sandra Sharry.