En medio de una fuerte expectativa del Gobierno, el Senado convirtió este jueves en ley el proyecto que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea por 69 votos afirmativos y 3 negativos.
El consenso fue casi total ya que hasta el bloque Justicialista había anticipado su apoyo a la iniciativa, que ya había tenido un amplio respaldo en la Cámara de Diputados.
El oficialismo cantó victoria pero la alegría no fue total porque, en la previa a la sesión, en Casa Rosada y en Cancillería se aferraban a la ilusión de que el Senado convalidaa el acuerdo antes que el Parlamento uruguayo, algo que al final no sucedió porque hacia el mediodía el Congreso del vecino país ganó esa carrera.
De todos modos, hubo expresiones de satisfacción y altos funcionarios del Gobierno como el ministro de Interior, Diego Santilli, monitorearon in situ el desarrollo de la sesión y el resultado final.
El acuerdo bilateral entre el Mercosur y la Unión Europea fue firmado el 17 de enero pasado en Asunción, en el marco de una ceremonia que tuvo la participación del presidente Javier Milei y de sus pares de Paraguay, Santiago Peña, y de Uruguay, Yamandú Orsi, y a la que se ausentó el mandatario de Brasil, Lula da Silva.
El tratado comercial, uno de los mayores acuerdos birregionales del planeta, aún no puede implementarse porque el Parlamento Europeo decidió con la mayoría de los votos de sus integrantes la revisión por parte del Tribunal de Justicia de Europa para que analice su impacto y decida sobre su puesta en vigencia.
Según sus promotores, la implementación del acuerdo comercial entre los dos bloques económicos regionales permitirá bajar aranceles al 92% de las exportaciones del Mercosur, otorgará acceso preferencial al restante 7,5% y recortará las barreras de acceso para bienes industriales provenientes del Viejo Continente.
Mercosur-Unión Europea: las claves del histórico acuerdo
Entre los puntos centrales del tratado se destacan:
– Eliminación inmediata de aranceles: para numerosos productos clave de la canasta exportadora argentina, como harina y porotos de soja, maní, frutas frescas, legumbres y productos pesqueros.
– Desgravación arancelaria gradual: en bienes como aceites vegetales, preparaciones alimenticias, vinos y alimentos procesados, con plazos que van de cuatro a diez años.
– Cambios en los derechos de exportación (DEX): desde el tercer año de vigencia del acuerdo comercial interino, la Argentina dejará de aplicar retenciones a la mayoría de las exportaciones con destino a la UE.
– Cuotas para productos sensibles: se establecen cupos arancelarios para carnes (bovina, porcina y aviar), arroz, maíz, miel, quesos y leche en polvo, asignados al Mercosur en su conjunto.
– Alineamiento regulatorio e institucional: el acuerdo incorpora disciplinas en áreas poco desarrolladas hasta ahora en el Mercosur, como facilitación comercial, procedimientos aduaneros, servicios, compras públicas y propiedad intelectual.
– Previsibilidad sanitaria y fitosanitaria: se fijan reglas claras y estables para el acceso de productos argentinos al mercado europeo, reduciendo la discrecionalidad en controles sanitarios.
– Límites a las restricciones al comercio: el tratado ratifica la prohibición de restricciones cuantitativas y fija límites al uso de licencias de importación y exportación.




