El mercado de conversiones vehiculares a Gas Natural Comprimido (GNC) muestra una caída sostenida cuando se lo observa en perspectiva de largo plazo. Entre 2015 y 2025, las transformaciones de vehículos a gas se redujeron casi un 70 por ciento, según los registros oficiales del ENARGAS, lo que evidencia una pérdida de dinamismo y un cambio estructural en la actividad.
Datos clave
En 2015 se realizaron 188.340 conversiones en todo el país, un volumen que reflejaba un mercado robusto, con una amplia red de talleres y una relación de precios favorable frente a los combustibles líquidos. Diez años después, en 2025, las conversiones totalizaron apenas 59.044 unidades, lo que implica una caída del 68,6 por ciento respecto de 2015 y una pérdida en términos absolutos de más de 129.000 conversiones anuales.
El contraste mensual también ilustra la magnitud del retroceso: mientras que en 2015 hubo meses con picos superiores a las 18.000 conversiones, en 2025 ningún mes superó las 5.700 unidades, aun en períodos de mayor actividad.

Causas del retroceso
El sector atribuye la caída a múltiples factores. Entre los más relevantes figuran la pérdida de competitividad del GNC frente a la nafta, como consecuencia de la reducción de la brecha de precios y del aumento de los costos de conversión (equipos, mano de obra y mayores exigencias técnicas y normativas). A esto se sumaron restricciones en el abastecimiento de gas durante inviernos severos, que afectaron la confianza del usuario por la posibilidad de interrupciones del suministro.
También hubo un cambio en el perfil de los usuarios: si en 2015 las conversiones estaban difundidas entre particulares, taxis y remises, en 2025 el mercado se concentra mayormente en flotas comerciales y vehículos de alto kilometraje, que amortizan más rápidamente la inversión inicial.
Impacto sobre estaciones de servicio y cadena de valor
La contracción del mercado repercute directamente en las Estaciones de Servicio: menos vehículos convertidos significan menor crecimiento potencial de la demanda de GNC, lo que obliga a revisar estrategias de inversión, capacidad instalada y planificación del negocio gasífero. En muchos puntos de venta, el GNC perdió protagonismo frente a otros segmentos como los combustibles líquidos y los formatos de negocio no combustibles, como las tiendas de conveniencia.
Posición del sector
Desde la Cámara de Expendedores de GNC resaltan la trayectoria del combustible: durante más de 40 años, recuerdan, el GNC aportó al país beneficios económicos, ambientales y posicionó a Argentina como referente internacional por su plan masivo de conversiones, con altos estándares de seguridad. Oscar Olivero, vicepresidente de la entidad, subraya que, frente al impulso estatal hacia vehículos eléctricos e híbridos —cuyas tecnologías requieren inversiones elevadas—, el GNC sigue siendo una alternativa inmediata y accesible. Según el directivo, una conversión ronda los 1.500 dólares frente a los aproximadamente 35.000 dólares que puede demandar la adquisición de un vehículo eléctrico o híbrido, y por ello el GNC puede contribuir al ahorro de divisas y al aprovechamiento del potencial del gas natural licuado (GNL).
Olivero sostiene además que, para recuperar dinamismo, el GNC necesitaría incentivos comparables a los otorgados a las nuevas tecnologías de movilidad.




