Paulo Dybala volvió a encender la ilusión en Boca Juniors con declaraciones que reavivaron los rumores sobre una posible salida de la Roma. Minutos después de haber sido elegido Mejor Jugador del Partido por su gol y una asistencia en el triunfo 2-0 ante Torino por la Serie A, el delantero dejó una frase que rápidamente se viralizó.
“No sé cuánto tiempo me quedaré aquí en Italia, pero este es un lugar especial para mí”, expresó el campeón del mundo en diálogo con DAZN. Sus palabras no tardaron en resonar en el mundo Boca, donde desde hace tiempo siguen de cerca su situación contractual y deportiva.
En ese contexto, volvió a tomar fuerza la versión que vincula al Xeneize con el atacante cordobés, especialmente a partir de la relación con Leandro Paredes, quien habría sido una de las figuras que lo tentaron con la posibilidad de regresar al fútbol argentino.
Lo cierto es que, por ahora, Dybala tiene contrato vigente con la Roma hasta mediados de 2026. Según la prensa italiana, el club mantiene conversaciones para extender el vínculo, aunque con una posible reducción salarial, un punto que podría resultar determinante en la negociación.
En lo estrictamente futbolístico, la “Joya” disputó 20 partidos en la actual temporada, 13 como titular, con tres goles y tres asistencias. Sin embargo, las lesiones volvieron a marcar su recorrido: completó apenas cinco encuentros y se perdió otros siete por problemas físicos.
Este panorama alimenta las versiones sobre un eventual futuro lejos de Italia. En Boca, el nombre de Dybala sigue siendo una obsesión. Juan Román Riquelme ya realizó averiguaciones en el pasado y el club mantiene activo un “operativo seducción” que incluye gestos públicos y privados.
“Ojalá podamos hacer el esfuerzo. Es un sueño y una ilusión”, reconoció recientemente Marcelo Delgado, integrante del Consejo de Fútbol, dejando en claro que el deseo existe y que, si se abre una oportunidad, Boca intentará avanzar.
Mientras el Xeneize se prepara para debutar en el Torneo Apertura, la posibilidad de ver a Dybala con la camiseta azul y oro vuelve a instalarse en el imaginario del hincha, alimentada por declaraciones, vínculos personales y un futuro que todavía no está definido.




