La justicia ordeno tres meses de prisión preventiva para Justina Gordillo, detenida en el marco de la investigación por el crimen de Erika ÁLvarez.La mujer fue acusada de encubrimiento personal y real doblemente agravado, pero no quedó imputada por el homicidio.
La decisión fue adoptada este martes por el juez Bernardo L’Erario Babot, quien dio curso favorable a todos los planteos presentados por el Ministerio Público Fiscal, a cargo del fiscal Pedro Gallo, con la adhesión del querellante Carlos Garmendia.
¿De qué acusan a Justina Gordillo?
Durante la audiencia, el fiscal Gallo sostuvo que Gordillo habría colaborado activamente en el encubrimiento del crimen, señalándola por: el ocultamiento del cuerpo de la víctima, la eliminación o destrucción del teléfono celular de Erika Álvarez y la ayuda brindada a su pareja, Felipe Sosa, para concretar su fuga tras el hecho.
La imputación se realizó por los delitos de encubrimiento personal y encubrimiento real, agravados por la gravedad del hecho previo y por la calidad de funcionaria pública de la acusada, dado que Gordillo se desempeña como empleada judicial con funciones en la Corte Suprema de Justicia.
El planteo de la defensa y la resolución judicial
La defensa, integrada por los abogados Camilo Atim y María Florencia Abdala, se manifestó en contra del pedido de prisión preventiva y, de manera subsidiaria, solicitó que la medida se cumpla bajo la modalidad de arresto domiciliario.
No obstante, el juez L’Erario Babot desestimó todos los argumentos defensivos y dispuso la prisión preventiva efectiva por un plazo de tres meses, en línea con lo requerido por el Ministerio Público Fiscal.
No está imputada por el homicidio
Desde la investigación aclararon que Justina Gordillo no está acusada de haber participado de manera directa en el homicidio. De acuerdo con la hipótesis que maneja el equipo de Homicidios, encabezado por los comisarios Susana Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, existen al menos dos elementos clave que, por el momento, la excluyen como autora material del crimen.
En primer lugar, se indicó que habría sido una de las primeras personas en retirarse del domicilio donde ocurrió el hecho. En segundo término, los investigadores consideran que su contextura física no habría sido suficiente para reducir ni causar la muerte de Erika Álvarez, quien la superaba en tamaño.
Sin embargo, las hermanas de la víctima señalaron que Gordillo había proferido insultos contra Erika a través de redes sociales, un dato que reforzó las sospechas en su contra, aunque circunscriptas al posible encubrimiento del hecho.
El encuentro previo y los sospechosos aún no identificados
La pesquisa sostiene que, antes del crimen, en la vivienda ubicada en Santo Domingo al 1.100 se habría producido un encuentro sexual grupal. En el mismo habrían participado Felipe Sosa, Erika Álvarez, Justina Gordillo y al menos uno o dos hombres más, cuya identidad todavía no fue establecida.
En el expediente también se menciona a otra persona cuya identidad permanece bajo reserva, presuntamente muy cercana a Sosa y propietaria del departamento que este alquilaba. Según surge de la causa, ese individuo podría haber estado presente durante y después del homicidio. Si bien la Policía habría solicitado su detención, el pedido no contó con el aval del Ministerio Público Fiscal.
Quién es quién en el caso Érika: los perfiles detrás del crimen que conmociona a Tucumán
Érika cursaba la carrera de enfermería y atravesaba un severo problema de adicción. De acuerdo con la investigación, participaba en reuniones donde se facilitaba el consumo de drogas y la práctica de sexo grupal. Fue asesinada a golpes en una vivienda de Yerba Buena, reducida mediante una técnica de estrangulamiento, atada y posteriormente descartada en un basural de Manantial Sur.

El imputado: Felipe “El Militar” Sosa
Es, hasta el momento, el único acusado en la causa. Exmilitar, con formación en el Colegio Militar y antecedentes en la Legión Extranjera francesa, posteriormente creó una empresa de seguridad privada. Fue detenido en la provincia de Buenos Aires cuando intentaba abandonar el país. Reconoció que se reunía con Érika para consumir drogas. Registra antecedentes por violencia de género y una causa por tenencia de marihuana, ambas finalizadas con sobreseimientos.
La sombra narco: “El Mayor”
C. F. B., ciudadano paraguayo, es señalado por los investigadores como presunto líder de una organización narcocriminal dedicada al tráfico aéreo de marihuana. Según la causa, sostenía económicamente a Érika y había sido detenido en 2021 en el marco de un operativo por el secuestro de 1.200 kilos de droga. Para los investigadores, resulta clave establecer qué grado de conocimiento tuvo sobre el crimen y si tuvo algún tipo de participación indirecta.




