La pareja de Felipe “El Militar” Sosa fue detenida en las últimas horas, luego de una serie de allanamientos realizados por la Policía en distintos puntos del Gran San Miguel de Tucumán. Se trata de Justina Gordillo, empleada judicial que presta servicios en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia. La mujer se encontraba en casa de un familiar en un country de Yerba Buena en un importante operativo.
La detención se concretó tras varios días de búsqueda, luego de que el jueves personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Susana Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, presentara ante el fiscal Marcelo Leguizamón el pedido formal para que se ordenara su arresto.
Aunque por el momento no trascendieron mayores detalles, los investigadores habrían reunido indicios que permitirían sostener que Gordillo participó de un encuentro sexual con Érika y Sosa en la noche en la que la joven fue asesinada. Todavía no está claro si su rol estuvo vinculado directamente al crimen o a un eventual encubrimiento.
Gordillo mantenía una relación sentimental con Sosa desde hacía varios años. Personas de su entorno se mostraron sorprendidas al conocer su situación procesal y la describieron como una trabajadora responsable y de perfil bajo dentro del ámbito judicial.
Sin saber que la Policía ya había solicitado su detención, el viernes las hermanas de Érika se presentaron en la fiscalía para aportar información sobre Gordillo. Confirmaron que participaba de esos encuentros sexuales y que, por celos, habría insultado a la víctima a través de una red social días antes de su muerte.
Fuentes judiciales indicaron que las hermanas de la joven asesinada declararon además que Érika les había contado que desconocía que Gordillo era la pareja de Sosa. “Ella se dio cuenta por las escenas de celos que hacía cuando estaba con él”, habrían manifestado.
Durante los procedimientos realizados en los días previos a la detención, la Policía no había logrado localizar a Gordillo en varios domicilios allanados. Sin embargo, en una vivienda de Yerba Buena se secuestró el vehículo que habría sido utilizado para trasladar a Sosa el día del crimen.
Según explicaron fuentes judiciales, la demora en solicitar la detención obedeció a la necesidad de llevar adelante medidas complementarias para reforzar el cuadro probatorio. Una de ellas habría sido el secuestro de una motocicleta que presuntamente utilizó Sosa, diligencia solicitada por personal de Homicidios que no habría sido avalada por el fiscal Carlos Picón, el segundo funcionario que intervino en la causa.
“Vamos a continuar realizando procedimientos en distintos puntos de la provincia. Más allá de esta detención, la investigación seguirá avanzando porque habría más personas involucradas”, aseguró Joaquín Girvau, jefe de Policía.




