Desde el 1º de febrero, la Universidad Nacional del Litoral (UNL) se convertirá en un territorio completamente libre de humo. La institución aplicará una prohibición total para fumar cigarrillos, utilizar vapeadores o cualquier dispositivo electrónico de consumo de tabaco en todos sus espacios, tanto cerrados como al aire libre.
La medida fue aprobada por el Consejo Superior y alcanzará a estudiantes, docentes, personal no docente y visitantes. La normativa regirá en predios académicos, administrativos, deportivos y culturales, sin excepciones ni áreas habilitadas para fumar.
Durante años, la imagen de estudiantes descansando en los bancos de las facultades con un cigarrillo en la mano formó parte del paisaje cotidiano universitario. Sin embargo, esa postal comenzará a cambiar con una política que apunta a promover hábitos más saludables, cuidar el ambiente y preservar la infraestructura edilicia.
Un cambio enfocado en la salud de la comunidad universitaria
La ordenanza tiene como principal objetivo reducir la exposición a sustancias tóxicas dentro de la comunidad universitaria y proteger especialmente a quienes no consumen tabaco. Además, busca desalentar el inicio del hábito en adolescentes y jóvenes adultos, un grupo particularmente influenciado por las dinámicas sociales que se generan en los campus.
Desde el programa Universidad Saludable señalaron que este tipo de políticas, cuando se sostienen en el tiempo, generan cambios positivos en las conductas. En ese sentido, remarcaron que la nueva normativa puede representar una oportunidad para quienes deseen dejar de fumar o disminuir su consumo.
La implementación estará acompañada por campañas de difusión, acciones de sensibilización y estrategias de acompañamiento para facilitar la adaptación a la nueva normativa.
Impacto ambiental y preservación edilicia
El alcance de la medida también contempla un fuerte componente ambiental. Autoridades del área de Obras y Servicios de la UNL advirtieron que los residuos derivados del consumo de tabaco generan daños constantes en los espacios universitarios. Las colillas de cigarrillos son una de las principales causas de obstrucción en los sistemas de desagüe pluvial.
Asimismo, la acumulación de residuos afecta la conservación de los edificios, obligando a un mantenimiento permanente de muros y superficies. Los espacios verdes también se ven perjudicados, ya que la baja biodegradabilidad de las colillas deteriora la calidad del suelo y compromete la preservación de parques y zonas de recreación.
Una prohibición sin excepciones
Con esta decisión, la UNL se suma a las regulaciones nacionales que promueven ambientes 100% libres de humo en instituciones públicas. La prohibición será absoluta y no se habilitarán sectores para fumar, ni siquiera en espacios abiertos o semicubiertos.
Desde la universidad adelantaron que, en una primera etapa, el foco estará puesto en la información y la concientización, además de un seguimiento especial durante eventos culturales y actividades masivas que se desarrollen dentro de los predios.




