Tucumán perdió este martes una parte fundamental de su memoria arquitectónica. La Capilla de la Virgen de la Candelaria, una construcción colonial cuya estructura actual data de 1797, sufrió el derrumbe de una parte importante de su edificio. El templo, declarado Monumento Histórico Nacional, no logró resistir el avance del tiempo sobre sus antiguos muros de adobe.
Dos siglos de historia en pie
Esta capilla es una de las más antiguas que aún existen en la provincia. Durante más de 200 años, el edificio resistió climas adversos y el desgaste natural de sus materiales. Sin embargo, la fragilidad de la construcción colonial finalmente cedió, afectando el corazón espiritual de Villa Chicligasta a pocos días de sus fiestas patronales.
El templo no es solo una estructura de fe; representa la identidad de una comunidad históricamente ligada a sus raíces coloniales. Cada 2 de febrero, la imagen de la Virgen de la Candelaria reúne a generaciones de tucumanos en este sitio. Hoy, ese punto de encuentro se encuentra en crisis por el colapso de sus paredes originales.
Un llamado a la recuperación
El derrumbe de un Monumento Nacional de 1797 pone de manifiesto la vulnerabilidad del patrimonio en el interior profundo. Las paredes de Villa Chicligasta lloran su historia vencida mientras la comunidad observa con tristeza la pérdida de este legado. El desafío ahora será evaluar si es posible rescatar lo que queda de la estructura antes de que el daño sea irreversible.



