La industria automotriz argentina comenzó el año con señales de alerta. Según el último informe de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), la producción nacional sufrió un fuerte retroceso en enero, marcada por la apertura de importaciones, un escenario internacional hostil y factores operativos internos que frenaron la actividad en las plantas.
Durante el primer mes de 2026, las terminales fabricaron 20.998 unidades, lo que representa un desplome del 30,1% en comparación con enero de 2025. Desde el sector explican que esta baja responde a la menor cantidad de días hábiles y a las paradas técnicas programadas para adecuar las líneas de montaje a nuevos modelos.
Exportaciones en rojo y un mercado interno que resiste
El frente externo fue el más castigado en el arranque del año. Las exportaciones sumaron apenas 9.759 unidades, lo que implica una caída interanual del 12,3% y un derrumbe del 51% respecto a diciembre pasado. Actualmente, el sector exporta menos de la mitad de lo que produce (46,5%).
En contraste, las ventas mayoristas a concesionarios mostraron una leve estabilidad. Con 34.333 vehículos entregados, esta variable logró una mínima suba interanual del 0,7%, convirtiéndose en el único indicador positivo dentro de un balance general negativo.
El reclamo de ADEFA: impuestos y competitividad
Rodrigo Pérez Graziano, presidente de ADEFA, pidió cautela al analizar los números, aunque advirtió sobre la necesidad de mejorar la competitividad ante políticas industriales agresivas de otros mercados. La entidad puso el foco en la carga impositiva, lanzando un mensaje directo a las administraciones locales.
Si bien se destacaron los avances nacionales en la reducción de tributos, ADEFA reclamó que provincias y municipios acompañen este proceso. El pedido apunta específicamente a la eliminación de gravámenes que afectan las exportaciones, considerados una traba fundamental para la apertura de nuevos mercados internacionales en un contexto de transformación tecnológica global.




