El juicio por el sangriento asesinato que sacudió al barrio Nueva Baviera de Famaillá entró en su etapa más caliente. Tras una jornada de peritajes que dejaron contra las cuerdas al principal sospechoso, el Centro Judicial Monteros se prepara para el desenlace. Este miércoles 18 de febrero, el clan de los Brandán escuchará el pedido de condena por haber transformado una pelea vecinal en una carnicería donde la víctima fue un inocente de apenas tres años.
El rastro del celular
El pasado viernes, la sala de audiencias quedó en silencio cuando los peritos del ECIF (Equipo Científico de Investigaciones Fiscales) abrieron la «caja negra» del celular de César Luis «Tati» Brandán. El análisis informático de su teléfono sería una prueba de fuego para confirmar su conducta violenta esa noche de diciembre. Además, un testigo que estuvo en medio de la lluvia de adoquines relató cómo los Brandán sitiaron la casa de las víctimas, ignorando incluso que ya tenían una prohibición de acercamiento por incidentes previos.
Una cacería de familia
La reconstrucción del fiscal Gerardo Salas es un relato de furia ciega. Según la acusación, el «Tati» no tuvo piedad: arrancó adoquines de la vereda en la esquina del pasaje Chubut y los revoleó con saña contra la casa donde se refugiaba el pequeño. Uno de esos proyectiles, pesado y mortal, le reventó el hígado al nene, provocándole una hemorragia masiva que terminó con su vida casi en el acto.
El banquillo de los acusados:
- César Luis «Tati» Brandán: Se enfrenta a un pedido de 20 años de prisión por homicidio simple y tentativa de homicidio.
- Las 5 hermanas (Brenda, Verónica, Celeste, Débora y Patricia): El fiscal pedirá 8 años de cárcel para cada una. Las acusan de participar en la emboscada y de burlarse de la justicia.
El próximo miércoles se conocerán los alegatos finales. Tucumán espera que a los jueces no les tiemble el pulso para castigar al clan que destrozó a una familia entera por un ataque de furia.




