La investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez avanza sobre un elemento clave en cualquier causa penal: los teléfonos celulares. Peritos judiciales ya comenzaron a analizar algunos de los dispositivos secuestrados, mientras continúan los intentos por recuperar información del celular de la víctima, que aún no fue hallado.
Hasta el momento, los especialistas lograron peritar de manera parcial uno de los dos teléfonos incautados a Felipe “El Militar” Sosa, único imputado por homicidio simple. El otro equipo permanece bloqueado, ya que la clave de acceso aportada por la defensa no funcionó.
Qué información pueden aportar los celulares
Para los investigadores, los teléfonos pueden aportar datos decisivos. De estos dispositivos es posible obtener:
- Ubicaciones y horarios de movimientos
- Listados de contactos y vínculos personales
- Mensajes, audios y llamadas
- Fotos y videos
- Registros de compras y movimientos de dinero
Toda esa información puede servir para reconstruir las horas previas al crimen, identificar relaciones y confirmar o descartar hipótesis.
El teléfono de Sosa: uno sí, otro no
Durante la detención de Sosa en Buenos Aires, la Policía secuestró dos celulares: un Samsung y un iPhone. Según indicaron sus abogados, el primero se utilizaba para cuestiones laborales y el segundo para uso personal.
El jueves, cerca del mediodía, los peritos iniciaron la extracción de datos. Solo pudieron acceder al Samsung. En el iPhone, la clave entregada no permitió el desbloqueo. La defensa atribuyó el hecho a un error y aseguró que entregará el PIN correcto en las próximas horas.
Para los investigadores, el episodio genera sospechas. El teléfono que no pudieron abrir es, justamente, el de uso personal y además es considerado inviolable sin autorización expresa del propietario.
Expectativas opuestas
Las partes tienen miradas distintas sobre lo que puede surgir del análisis.
La fiscalía y los querellantes creen que el teléfono podría contener información clave sobre el día en que Érika habría sido asesinada en una vivienda de Yerba Buena, incluso si existió una cita previa.
La defensa, en cambio, sostiene que el análisis no aportará elementos incriminantes.
Según la hipótesis del fiscal Carlos Picón, el imputado podría haber organizado encuentros donde se consumían drogas y se practicaba sexo grupal. El análisis del celular permitiría identificar a otras personas involucradas, algunas de ellas con alto poder económico o vínculos con el poder, y también posibles ayudas para facilitar la fuga del acusado.
El celular de Érika sigue sin aparecer
El teléfono de la víctima continúa desaparecido. Los investigadores creen que fue destruido o descartado tras el crimen. Aun así, aseguran que no toda la evidencia se perdió.
“Existen herramientas tecnológicas que permiten acceder a información sin tener el dispositivo físico”, explicó el querellante Carlos Garmendia, quien confirmó reuniones con peritos del Equipo Científico de Investigación Fiscal para avanzar en ese sentido.
Los investigadores consideran que ese teléfono podría despejar varios puntos oscuros del caso, desde los movimientos previos de Érika hasta registros personales de alto valor probatorio.
Un dato juega a favor: la familia aseguró que Érika tenía la costumbre de documentar su vida diaria con fotos y videos, que además organizaba en carpetas. Si ese material se recupera, podría resultar determinante.
Allanamientos en la empresa de Sosa
En paralelo, personal de la División Homicidios realizó allanamientos en una de las sedes de Sosa Group, la empresa de seguridad vinculada al imputado.
Durante el operativo, secuestraron:
- Una caja fuerte que no pudo abrirse
- 20 escopetas disuasivas
- Bolsas de consorcio negras
- El sistema de almacenamiento de cámaras de seguridad
El procedimiento se realizó en El Manantial, departamento Lules, cerca del descampado donde apareció el cuerpo de la víctima. Para los investigadores, las bolsas de consorcio resultan un elemento sensible, ya que el cuerpo de Érika fue abandonado dentro de una.
También se analizarán las cámaras de seguridad, aunque fuentes con experiencia consideran poco probable que aporten información clave.
En otro allanamiento posterior, la Policía secuestró cinco camionetas y armas de fuego vinculadas al imputado.




