El asesinato de Juan Cruz Osuna, un niño de 13 años, ocurrió el 5 de julio en el barrio Tío Rolo de Rosario. Mientras jugaba con TikTok junto a su primo de 8 años en el living de su casa, recibió múltiples disparos a través de una ventana. El ataque dejó al menor sin vida y a su primo gravemente herido. La fiscal Marisol Fabbro imputó a Alexis Cristian “Pacha” Gauna, presunto sicario, y al taxista Sebastián Rodolfo Masciarelli por su participación en el crimen.
La audiencia se realizó en el Centro de Justicia Penal, donde el juez Fernando Sosa dictó prisión preventiva para ambos acusados. El caso generó una fuerte conmoción en la ciudad, no solo por la violencia del hecho, sino por la aparente falta de motivación detrás del ataque.
Según la investigación, Gauna habría sido quien disparó contra los menores desde una moto, acompañado por otro individuo. Masciarelli, por su parte, habría transportado a uno de los involucrados en su taxi, un Chevrolet Prisma modelo 2017. La fiscal sostiene que los tres se dirigieron al domicilio de Osuna y dispararon a través de una ventana sin persiana, lo que hace difícil creer que no vieran a quiénes apuntaban.
Juan Cruz recibió impactos de bala en el tórax, pierna y hombro, mientras que Thiago, su primo, fue herido en el rostro. El adolescente murió minutos después de ingresar al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA). El móvil del crimen aún es desconocido, aunque Gauna tiene antecedentes por hechos violentos.
Antecedentes del presunto sicario
“Pacha” Gauna cuenta con varias detenciones previas. En marzo de 2023 fue arrestado tras una balacera en Lainez al 700, donde se le secuestró un revólver calibre 32. En abril de 2022 intentó robarle el arma a un agente policial. También fue víctima de un ataque en 2021, cuando su vivienda recibió siete disparos.
Por otro lado, la familia de las víctimas asegura no tener vínculos con el mundo delictivo. “Somos gente laburante, no tenemos problemas con nadie”, afirmó el padre del niño herido. La comunidad exige justicia y respuestas ante un crimen que parece no tener explicación.
Este caso se suma a una larga lista de hechos violentos que afectan a Rosario. La participación de sicarios y el uso de armas de fuego en barrios vulnerables reflejan una problemática profunda. La justicia avanza en la investigación, pero el dolor de la familia y la indignación social siguen latentes.