La economía argentina cerró el año pasado con signos contradictorios. Según datos recientes del INDEC, la actividad económica se expandió un 4,4% durante 2025. Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en una mejora para el mercado laboral. Por el contrario, mientras la producción subía, el empleo formal registrado sufrió una caída del 2,9%.
Esta situación se explica porque la reactivación está concentrada en sectores que generan pocas fuentes de trabajo. Por ejemplo, el crecimiento fue traccionado principalmente por el campo y la intermediación financiera. En contraste, los sectores que más mano de obra emplean, como la industria y la construcción, terminaron el año en terreno negativo.
Sectores ganadores y perdedores
El desempeño de la economía fue muy desigual según el rubro. A continuación, detallamos cómo afectó esta dinámica a los principales sectores:
- Agricultura y Finanzas: Fueron los grandes motores. El agro creció un 24% gracias a una excelente cosecha, mientras que el sector financiero trepó un 25,8%.
- Construcción: Fue el sector más castigado. La actividad retrocedió un 11,1% y la pérdida de puestos de trabajo alcanzó el 14,7%.
- Industria Manufacturera: La producción fabril cayó un 3,7%. Al ser un sector clave para el consumo interno, su caída impactó directamente en el poder adquisitivo.
El avance de la informalidad y las importaciones
Otro dato preocupante es la calidad del empleo que se genera. Ante la falta de puestos en blanco, aumentó la cantidad de monotributistas y trabajadores informales. Actualmente, se estima que más de 8 millones de personas trabajan fuera del sistema, lo que marca una fragilidad social creciente.
Además, el crecimiento de 2025 estuvo acompañado por una fuerte suba de las importaciones, que crecieron cinco veces más rápido que la economía general. Como consecuencia, muchos productos extranjeros están desplazando a la industria nacional, que hoy opera un 11% por debajo de sus niveles de 2023.
¿Qué se espera para 2026?
Para el año en curso, las consultoras proyectan un crecimiento cercano al 3,8%. No obstante, advierten que para que la mejora llegue a la calle, el crecimiento debe ser «genuino» y no depender solo de la cosecha o las finanzas. Por esta razón, el gran desafío del Gobierno será reactivar el consumo interno y fomentar la creación de empleo de calidad.




