La Conmebol canceló el partido entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana. La decisión se tomó tras los graves incidentes ocurridos en el estadio Libertadores de América, donde barras de ambos equipos protagonizaron enfrentamientos violentos.
El conflicto comenzó cuando hinchas visitantes arrojaron proyectiles y bombas de estruendo desde la tribuna Pavoni Alta. Luego, integrantes de la barra de Independiente invadieron el sector rival, lo que provocó corridas, agresiones y la caída de un hincha desde gran altura.
El árbitro Gustavo Tejera detuvo el encuentro a los cuatro minutos del segundo tiempo. La seguridad no logró contener la violencia, a pesar de desplegar más de 800 efectivos.
Conmebol emitió un comunicado oficial en el que responsabilizó al club local y a las autoridades por la falta de garantías. El organismo descartó la reanudación del partido y derivó el caso a su Comisión Disciplinaria. Las sanciones podrían incluir la nulidad del resultado o la repetición del encuentro, con costos a cargo de los responsables.
Este episodio se suma a advertencias previas que la Conmebol había dirigido a Universidad de Chile por fallas en seguridad. La investigación ya está en marcha y podría sentar un precedente para futuras competencias internacionales.