Lo que comenzó como una sospecha internacional terminó por confirmarse de la peor manera: el Comando Vermelho, el cartel brasileño que domina las favelas y expande el terror por Sudamérica, encontró en Tucumán una base para el blanqueo de sus activos. La Justicia Federal logró acreditar que dos jóvenes menores de 25 años, con la complicidad de sus propias madres, montaron una estructura de lavado que movió la cifra astronómica de US$ 14 millones.
La investigación, bautizada como «Operación Crypto», revela una trama de ingeniería financiera que no tiene comparación en la historia judicial del NOA. Los sospechosos tucumanos habrían utilizado un complejo sistema de plataformas digitales, exchanges de criptomonedas y bancos tradicionales para diversificar fondos provenientes del narcotráfico y las estafas. La fiscalía federal, dirigida por Agustín Chit, detectó inconsistencias brutales entre el nivel de vida de estos jóvenes y el volumen de dinero que manejaban, lo que permitió cerrar el cerco sobre la maniobra.
El nexo con el cartel brasileño tiene nombre y apellido: Marcelo Clayton Alves de Sousa. Este «especialista» en finanzas criminales, nacido en las favelas de Río de Janeiro, se había radicado en un exclusivo country de Nordelta para dirigir el blanqueo de unos US$ 500 millones a nivel global. Alves de Sousa, hoy prófugo de la justicia tras escapar de su mansión en Buenos Aires, utilizaba a la célula tucumana para que el dinero sucio regresara a él con apariencia lícita mediante el trading de activos digitales.
Ante la magnitud del hallazgo, el juez federal José Manuel Díaz Vélez no dudó en golpear el patrimonio de la banda. Ordenó el congelamiento inmediato de más de US$ 200.000 en efectivo, pero el alcance de las cautelares va mucho más allá: se bloquearon 10 inmuebles —varios de ellos ubicados fuera del país—, cuatro vehículos de alta gama, medio centenar de productos bancarios y participaciones en siete sociedades extranjeras.
Este caso marca un punto de no retorno para la seguridad en la región. Si bien el vínculo detectado es financiero, la confirmación de que el Comando Vermelho ya utiliza a ciudadanos tucumanos para mover su botín refuerza la posibilidad de que la organización esté buscando asentarse operativamente en el norte argentino, un escenario que hasta hace poco se creía lejano.





