Todavía no eran las ocho de la mañana cuando el horror irrumpió en el barrio Ejército Argentino. Una jubilada de 78 años estaba por entrar a su casa cuando fue atacada sin piedad. El agresor la sorprendió por la espalda. Empuñaba un arma casera. No dudó. La golpeó una y otra vez hasta derribarla.
El hecho ocurrió el 28 de noviembre, alrededor de las 7.40. Daniel Gustavo Chapa, de 24 años, eligió a su víctima con frialdad. Sabía que estaba sola. Sabía que no podía defenderse. Con una tumbera en la mano, la atacó directamente al rostro. Los golpes le provocaron fractura de órbita y lesiones graves. La mujer quedó tendida, sangrando y pidiendo auxilio. Mientras tanto, el delincuente le robó dinero en efectivo y su celular.
Los gritos rompieron el silencio del barrio. El nieto de la víctima salió corriendo desde la casa vecina. Otros vecinos se sumaron.
Chapa escapó a pie, pero no llegó lejos. Intentó esconderse en una vivienda de calle Inca Garcilaso al 2800. No lo logró. La Policía lo encontró minutos después, todavía con el celular robado y el arma encima.
Este viernes 26 de diciembre, la causa llegó a su desenlace. La Unidad Fiscal de Robos y Hurtos I, dirigida por María del Carmen Reuter, cerró el caso con un juicio abreviado. El acusado admitió su culpabilidad. La Justicia lo condenó a cinco años y cuatro meses de prisión efectiva por robo doblemente agravado:
por las lesiones graves causadas a la víctima y por el uso de un arma de fuego.
Durante la audiencia, el Ministerio Público Fiscal fue claro. Chapa atacó a una mujer mayor, sola y desprevenida. Aprovechó su vulnerabilidad para asegurar el robo. La jueza avaló el acuerdo sin objeciones y ordenó su traslado inmediato a una unidad penitenciaria.
La abuela sigue recuperándose de las heridas. El agresor, desde ahora, lo hará tras las rejas.




