La impunidad le duró poco a Isaías Daniel González. El delincuente que en junio del año pasado ultrajó la Escuela Agrotécnica Ludovico Tusec de Concepción escuchó este martes su sentencia. En una audiencia que sacudió al ámbito educativo del sur provincial, el acusado no tuvo más remedio que confesar: «Fui yo».
Gracias a un acuerdo de juicio abreviado impulsado por la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos, González fue condenado a tres años de prisión condicional. El «arma» del delito fue un simple fierro, con el que reventó puertas y candados para llevarse el esfuerzo de toda una comunidad educativa.
Crónica de un robo desalmado
El 7 de junio de 2025, aprovechando la soledad del kilómetro 2 de la Ruta 38, González se filtró por el fondo del predio. Con la frialdad de quien conoce el terreno, fue «oficina por oficina» destrozando las cerraduras.
El botín que cargó fue un golpe al corazón de la escuela:
- Para el comedor: Se llevó una cortadora de fiambres, mercadería y elementos de cocina.
- Para el estudio: Sustrajo útiles escolares y un equipo de música.
- Para el lucro: Arrasó con dinero en efectivo y materiales de construcción que estaban destinados a mejoras en el edificio.
Lo que González olvidó es que la tecnología lo estaba vigilando. Las cámaras de seguridad del establecimiento captaron su rostro y sus movimientos con tal nitidez que la auxiliar fiscal Graciela Macció lo presentó como la prueba irrefutable que selló su destino.
El día después: ¿Se recuperó algo?
A pesar de la condena, la realidad para la Escuela Ludovico Tusec sigue siendo difícil. Según fuentes cercanas a la institución, gran parte de los elementos sustraídos no pudieron ser recuperados, ya que habrían sido vendidos rápidamente en el mercado ilegal.



