El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, se refirió por primera vez al escándalo judicial que sacude a la entidad por presuntas maniobras de corrupción y desvío de fondos, y aseguró que atraviesa el momento “con tranquilidad” porque “no estoy imputado”.
Las declaraciones fueron realizadas durante su estadía en Mar del Plata, donde el dirigente fue consultado por las denuncias surgidas a fines de 2025, que investigan el manejo de los recursos generados por la Selección argentina y su presunto desvío a empresas privadas vinculadas a su entorno.
“Son dos realidades distintas: la de los medios y la de la gente”, expresó Tapia, al marcar una diferencia entre la cobertura periodística y lo que —según él— recibe en el trato cotidiano. En ese sentido, sostuvo que en la calle no percibe reproches y que continúa recibiendo muestras de apoyo tras la consagración en el Mundial de Qatar 2022.
Vínculos políticos y exposición pública
Durante su paso por el balneario Punta Mogotes, Tapia mantuvo encuentros con dirigentes del peronismo bonaerense, entre ellos el ministro de Gobierno de Axel Kicillof, Carlos Bianco, y el asesor general Santiago Pérez Teruel. También se reunió con intendentes del conurbano como Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Federico Achával (Pilar), con quienes mantiene una relación política y personal de larga data.
Según fuentes citadas por Infobae, fue el propio Tapia quien solicitó tomarse una fotografía con los funcionarios provinciales, imagen que luego circuló en ámbitos políticos y deportivos.
Mantegazza, además, preside el Club Estrella del Sur de Alejandro Korn, que este año competirá por primera vez en la Primera C, y cuyo estadio lleva el nombre de “Chiqui Tapia”, una muestra del peso simbólico y político que conserva el titular de la AFA.
La investigación por el manejo de fondos de la Selección
Mientras Tapia insiste en que no está imputado, una compleja investigación judicial avanza sobre el circuito financiero utilizado para administrar los ingresos internacionales de la Selección argentina. La causa se inició tras una denuncia del empresario Guillermo Tofoni por disputas contractuales vinculadas a la organización de partidos amistosos y derivó en un proceso judicial en Estados Unidos.
A partir de un discovery ordenado por la Justicia norteamericana, se accedió a registros bancarios y documentación que revelan la existencia de una estructura paralela de administración de fondos, centrada en la empresa TourProdEnter LLC, radicada en Florida y controlada por Javier Faroni y su esposa Erica Gillette.
Según la investigación, a través de esa firma se canalizaron al menos 260 millones de dólares provenientes de patrocinadores y derechos comerciales de la Selección argentina, evitando el ingreso directo de esos fondos a las cuentas de la AFA y, por lo tanto, a sus controles institucionales.
Las planillas bancarias indican, por ejemplo, transferencias de USD 4,2 millones en septiembre de 2023 y otros USD 6,1 millones en noviembre del mismo año, bajo el concepto de “sponsorship payment”, que nunca fueron depositados en cuentas oficiales de la AFA.
Empresas offshore, transferencias y gastos personales
Los investigadores sostienen que TourProdEnter funcionó como una “caja central” desde la cual se giraron fondos hacia sociedades offshore, intermediarios financieros y personas vinculadas al entorno de dirigentes del fútbol argentino.
Entre los movimientos más llamativos figura el envío de aproximadamente USD 42 millones a cuatro empresas radicadas en Bariloche, cuyos titulares no tendrían capacidad económica real para justificar esos montos. También se detectaron giros por USD 340.000 al hijo de José Almaraz, señalado como guía espiritual y persona cercana a Tapia, sin contratos ni tareas institucionales que respalden esas transferencias.
Otro tramo de la investigación apunta a la compra del club italiano Perugia Calcio, que habría sido financiada mediante envíos de dinero desde TourProdEnter hacia otra sociedad del grupo Faroni, Sports NextGen Ltd, con transferencias por más de USD 1,1 millones entre diciembre de 2023 y marzo de 2024.
Además, los registros muestran pagos por servicios de aviación privada, alquiler de aeronaves y actividades náuticas, con transferencias que van desde USD 10.000 hasta USD 80.000, todas realizadas con fondos originados en los ingresos de la Selección argentina.
Un entramado bajo la lupa internacional
El esquema financiero salió a la luz gracias a la intervención de la Justicia de Estados Unidos y del FinCEN, el organismo antilavado norteamericano, que logró reconstruir el recorrido del dinero desde su origen en patrocinadores internacionales hasta su dispersión en múltiples cuentas y jurisdicciones.
El contraste entre lo declarado en los balances oficiales de la AFA y los movimientos detectados en los bancos del exterior es uno de los puntos centrales de la causa. Para los investigadores, el sistema permitió fragmentar los fondos y dificultar su trazabilidad, lo que podría configurar delitos financieros de gran escala.
Mientras tanto, Tapia continúa al frente de la AFA y sostiene públicamente que no tiene responsabilidades penales en la causa. Sin embargo, el avance de la investigación promete nuevas revelaciones que podrían redefinir el futuro de la conducción del fútbol argentino.




