La eliminación de los aranceles de importación para celulares, que entra en vigencia este jueves 15 de enero, promete un fuerte impacto en el mercado argentino de tecnología. La medida busca reducir la histórica brecha de precios con países como Chile y Brasil, y facilitar el ingreso de modelos de alta gama que hasta ahora llegaban al país con sobrecostos elevados.
El objetivo oficial es doble: por un lado, abaratar los teléfonos importados —como los iPhone de Apple y determinados modelos premium de Samsung y Motorola— y, por otro, incentivar el ingreso formal de marcas que hasta ahora llegaban de manera marginal o por contrabando, como Xiaomi o Google Pixel.
Cómo quedaban los precios antes de la baja
Hasta ahora, la diferencia de precios con los países vecinos era especialmente marcada en la gama alta, sobre todo en los modelos que no se fabrican ni ensamblan en la Argentina.
Algunos ejemplos ilustran la brecha:
- iPhone 16 Pro Max
- Argentina: u$s 2.577
- Chile: u$s 944
- Brasil: u$s 1.297
- Samsung Galaxy S25 Ultra
- Argentina: $2.699.000
- Chile: $1.469.990
- Brasil: no disponible
En el caso de Samsung, la diferencia era menor debido a que parte de su producción se ensambla en Tierra del Fuego, lo que le permite evitar ciertos impuestos que sí pagan los equipos importados en su totalidad, como los iPhone.
Cuánto deberían bajar los celulares con arancel cero
Con la eliminación del arancel, el Gobierno y los distribuidores proyectan una baja promedio del 30% en el precio final de los equipos importados.
Aplicado a los modelos más buscados:
- iPhone 16 Pro Max
Un equipo que hoy ronda los $2.125.000 al contado podría ubicarse cerca de los $1.720.000.
Si bien seguirá siendo más caro que en Chile por el IVA y los costos logísticos, la brecha dejaría de ser del doble para pasar a una diferencia estimada del 20% al 25%. - Samsung Galaxy S25
Al tener beneficios impositivos por su producción nacional, su baja sería más moderada. Sin embargo, la llegada de modelos importados más baratos presionará a los precios locales para no perder mercado.
¿Seguirá conviniendo viajar a Chile para comprar un celular?
Durante años, miles de argentinos viajaron a Santiago de Chile solo para comprar un iPhone o un teléfono de alta gama, ya que en algunos casos costaban hasta tres veces menos que en el país.
Con el arancel en cero, el Gobierno apunta a que la diferencia se reduzca a unos u$s 300 o u$s 400, lo que ya no justificaría el gasto en pasajes, alojamiento y otros costos del viaje.
Si la baja del 30% se traslada efectivamente a los comercios —algo que podría demorar entre 30 y 60 días por el recambio de stock—, el “tour de compras” tecnológico comenzará a perder sentido económico.
Cuándo se verá reflejada la baja
Uno de los puntos clave es que los comercios todavía tienen stock importado con el arancel anterior del 8%, por lo que no podrán bajar inmediatamente los precios sin perder rentabilidad.
Se espera que el impacto real de la medida se vea entre febrero y marzo, cuando ingresen nuevas partidas de equipos importados con costo cero.
La ventaja que aún conserva la industria nacional
Aunque el arancel de importación bajó al 0%, los celulares importados todavía pagan un 9,5% de Impuestos Internos, mientras que los equipos ensamblados en Tierra del Fuego tributan 0%. Esa es la ventaja competitiva que mantiene la producción local frente a los modelos totalmente importados.
Aun así, el nuevo esquema marca un giro fuerte en el mercado tecnológico: por primera vez en años, Argentina se encamina a tener precios de celulares mucho más cercanos a los del resto de la región.




