Un caso de parricidio estremeció al barrio Vélez Sarsfield, en la ciudad de Resistencia, Chaco. Marcos Gauna, de 27 años, confesó haber asesinado a su padre, Rogelio Gauna, un carpintero jubilado de 65 años, tras una discusión por dinero para comprar drogas. El crimen ocurrió el jueves 14 de agosto, aunque el cuerpo fue hallado una semana después, oculto en una heladera en desuso dentro de la vivienda familiar.
La denuncia fue realizada por Fernando Gauna, hijo mayor de la víctima, quien alertó a la policía tras varios días sin poder comunicarse con su padre. El hallazgo se produjo en la madrugada del jueves siguiente, en la casa ubicada en García Merou al 2900. La confesión del acusado llegó poco después de que los oficiales lo confrontaran por el fuerte olor que emanaba del lugar.
Según fuentes judiciales, Marcos Gauna sufría de adicción a la cocaína y había sido internado en dos ocasiones. Solía pedirle dinero a su padre y vender objetos del hogar para sostener su consumo. La última vez que se vio a Rogelio fue el día en que cobró su jubilación. La Justicia sospecha que el crimen ocurrió ese mismo día, durante una discusión en la que el padre se negó a darle dinero.
Además, el acusado ofrecía versiones contradictorias sobre el paradero de su padre. A algunos les decía que estaba de viaje, mientras que a otros les aseguraba que había ido a trabajar al interior. Su comportamiento errático y el olor nauseabundo en la casa despertaron las sospechas de los vecinos y de su hermano, quien vivía en la casa contigua.
La fiscal Candela Valdez está a cargo del caso y planea indagar al acusado por parricidio el próximo lunes. La novia de Marcos también fue demorada, aunque no hay sospechas firmes en su contra. En los mensajes que intercambió con él, el joven decía sentirse triste porque su padre se había “ido de viaje”.
Fernando Gauna declaró que su hermano ya había mostrado actitudes violentas en el pasado. “Decía que quería matar gente, se peleaba con los vecinos, robaba. La droga lo destruyó”, lamentó. También aseguró que su padre era un hombre querido en el barrio, siempre dispuesto a ayudar con arreglos y changas.
Este parricidio en Chaco deja al descubierto una historia de adicción, violencia y abandono, que terminó en una tragedia familiar de dimensiones estremecedoras.