La tensión política por la reforma laboral que el Gobierno nacional busca sancionar este viernes llegó a su punto máximo. En este escenario, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quedó en el ojo de la tormenta. La cúpula de la CGT lo acusó formalmente de traicionar las bases del justicialismo a cambio de beneficios presupuestarios y obras públicas menores.
La crítica feroz del moyanismo
El dirigente Octavio Argüello, mano derecha de los Moyano, no tuvo piedad al describir la postura del mandatario tucumano. El sindicalista afirmó que no se puede negociar la dignidad de los trabajadores por «una zanja cuneta y dos metros de asfalto». Para la central obrera, el alineamiento de Jaldo con la agenda de Javier Milei representa un fraude electoral hacia los ciudadanos que lo votaron bajo la bandera del peronismo.
Argüello insistió en que los gobernadores que facilitan el quórum para una ley que «retrocede a 1900» tendrán que dar explicaciones en las urnas. Según su visión, el apoyo de los legisladores tucumanos al oficialismo nacional marca una ruptura ética definitiva. Por este motivo, el referente de Camioneros exigió que el sector de Jaldo deje de utilizar el nombre de Perón en sus discursos políticos.
Presión sindical y fractura interna
A pesar de que el oficialismo nacional tendría los votos necesarios en el Senado, la CGT prometió dar pelea hasta el último minuto. Argüello lamentó que gobernadores como Jaldo hayan dejado de atender el teléfono a los representantes de los trabajadores tras un acercamiento inicial. La estrategia de la central obrera ahora se dividirá en la resistencia judicial y la movilización callejera para intentar frenar la validez de la reforma.
El malestar sindical también salpicó a la conducción nacional del Partido Justicialista. Argüello criticó las peleas internas del peronismo y pidió que la dirigencia se ordene detrás de propuestas que le interesen a la sociedad. Mientras el gobernador Axel Kicillof fue rescatado como la contraparte opositora, la CGT manifestó sentirse sola en la trinchera legislativa frente a un bloque peronista que se muestra fracturado y sin una estrategia común.




