Una movilización realizada este jueves en la Plaza Mitre de Concepción volvió a poner en el centro de la escena judicial el ataque ocurrido en Tafí del Valle. Familiares, amigos y vecinos de uno de los jóvenes detenidos marcharon para pedir su liberación y reclamar que la investigación avance con base en pruebas concretas y no en el impacto público del caso.
La convocatoria estuvo atravesada por consignas vinculadas al respeto del debido proceso y a la necesidad de que se analice con detenimiento el rol de cada uno de los imputados. En particular, la familia de uno de ellos sostiene que su participación en los hechos fue tergiversada y que permanece privado de la libertad sin haber ejercido violencia.
Declaraciones de la familia sobre la causa
Marisa Gómez, madre del joven, aseguró que las imágenes del episodio permiten ver que su hijo intervino únicamente con la intención de frenar la pelea. Según afirmó, tras separar a las personas involucradas, se retiró del lugar. “A pesar de eso, hoy está detenido como si hubiera sido uno de los agresores”, señaló.
Otro de los puntos que motivó el reclamo es la calificación legal de la causa. Actualmente, el expediente avanza bajo la figura de lesiones graves en grado de tentativa, agravadas por la participación de varias personas. Desde la familia cuestionan esa imputación y remarcan que el informe médico describe lesiones de carácter leve. En ese sentido, sostienen que existe una desproporción entre el daño constatado y la gravedad del delito imputado.
Gómez también se refirió a la repercusión mediática del caso y rechazó que se vincule a su hijo con el rugby, asociación que generó fuerte impacto social. Aclaró que el joven no practica ese deporte ni integra ningún club, y que su relación con otros involucrados responde únicamente a vínculos escolares. “En una ciudad como Concepción, todos se conocen”, explicó.
La mujer denunció además irregularidades durante el allanamiento realizado en su vivienda, al que calificó como violento. Según su testimonio, el procedimiento se llevó adelante cuando su hijo no se encontraba en el domicilio y fue ejecutado por un grupo numeroso de efectivos. “Rompieron puertas, entraron armados y me redujeron. Yo estaba sola y nunca me resistí”, relató.
De acuerdo a la versión familiar, el joven se presentó de manera voluntaria al ser informado del operativo, entregó su teléfono celular y colaboró con la investigación en todo momento.
En la misma línea, Jorge Bagne, padre del detenido, pidió que se revisen de manera exhaustiva las pruebas reunidas en la causa. Aseguró que varios testimonios no lo ubican como agresor y que las menciones que lo involucran son indirectas. También indicó que, tras el episodio, su hijo mantuvo contacto con la víctima para aclarar que su intención había sido separar y no agredir.
Mientras tanto, la Fiscalía continúa analizando material audiovisual y declaraciones testimoniales para reconstruir la secuencia de los hechos y determinar responsabilidades individuales. El caso sigue generando tensión social y un debate público que excede el ámbito judicial.
“Lo que pedimos es que se investigue con justicia”, expresó Gómez. “No defendemos la violencia, defendemos que no se condene a una persona solo por lo que se instaló mediáticamente”.





