La investigación por el asesinato de Érika Antonella Álvarez dio un giro clave en las últimas horas. El fiscal Marcelo Leguizamón recolectó nuevos detalles que conectan el crimen con una red de narcotráfico internacional. La justicia logró identificar con precisión al hombre que mantenía un vínculo sentimental con la joven y que, en un primer momento, había sido señalado erróneamente como brasileño.
Carlos, el líder narco paraguayo detrás de la trama
La revelación más importante de la semana es la identidad de Carlos, conocido como «El Mayor». Aunque las primeras versiones indicaban que era brasileño, los informes de Interpol confirmaron que es de nacionalidad paraguaya. Este hombre es señalado como el líder de una organización criminal dedicada al tráfico de grandes cantidades de marihuana desde Paraguay hacia Argentina.
Carlos ya cuenta con antecedentes en la provincia. En 2021, fue detenido en una vivienda de Alberdi durante un operativo que buscaba a un sicario. En aquel entonces, se descubrió que tenía un pedido de captura federal en Chaco por el envío de más de una tonelada de droga. Los investigadores sospechan que Carlos regresó a Tucumán en 2023, año en que comenzó su relación con Érika y la habría introducido en un entorno de fiestas electrónicas y distribución de sustancias.
La situación de Felipe Sosa y los peritajes en curso
Pese a las nuevas pistas sobre el entorno de la víctima, Felipe Sosa se mantiene como el único imputado y principal sospechoso del femicidio. La fiscalía sostiene que Sosa, un ex militar con entrenamiento especial, asesinó a la joven mediante una maniobra física letal en un domicilio de Yerba Buena. El acusado habría intentado ocultar el cuerpo en un basural de Manantial Sur con la colaboración de terceros.
La policía secuestró más de seis camionetas de la empresa de seguridad de Sosa y una caja fuerte que está siendo analizada. Los peritos buscan determinar si el acusado recibió información privilegiada para intentar huir antes de ser capturado en Buenos Aires. Además, se investiga si Sosa actuó como un nexo logístico para el grupo liderado por el ciudadano paraguayo.
Pruebas genéticas y el rastro de los celulares
La justicia inició esta semana el proceso para las pericias de ADN. Los especialistas analizan muestras biológicas del cuerpo de Érika para compararlas con el perfil genético de los sospechosos. Estos resultados serán fundamentales para confirmar la presencia de Sosa en la escena del crimen, aunque el informe final podría demorar un mes.
En paralelo, la herramienta tecnológica de la fuerza permite recuperar información de los celulares secuestrados. Los mensajes y geolocalizaciones de los dispositivos de Sosa y su entorno cercano son piezas clave para reconstruir la cronología del asesinato. El abogado de la familia, Carlos Garmendia, remarcó que la «línea narco» es una arista que no debe descuidarse para entender el móvil detrás de tanta violencia.




