La relación comercial entre Argentina y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo para el sector cárnico: Washington amplió de 20.000 a 100.000 toneladas anuales la cuota de exportación de carne vacuna argentina libre de aranceles. La decisión implica 80.000 toneladas adicionales que se distribuirán en cuatro tramos trimestrales y representa una oportunidad significativa para los frigoríficos exportadores.
La medida no forma parte de un acuerdo que requiera aval del Congreso argentino, sino que fue habilitada por una decisión presidencial de Donald Trump. En Estados Unidos, la sequía de 2022 y la suba histórica de los precios internos impulsaron la necesidad de ampliar importaciones. Para Argentina, en cambio, el eje está puesto en la posibilidad de vender más volumen sin afrontar el costo de los aranceles.
La “letra chica”: qué tipo de carne entra en el cupo
El beneficio no alcanza a todos los cortes. Según advirtió Dardo Chiesa, referente de la Mesa de las Carnes, la ampliación aplica específicamente al trimming, carne magra que se utiliza principalmente para mezclas destinadas a la elaboración de hamburguesas.
“Se habló de todos los cortes y no es así”, señaló Chiesa, al aclarar que el alcance es más limitado de lo que inicialmente se interpretó.
Además, persisten interrogantes sobre la dinámica de los cupos trimestrales: todavía no está claro cómo se compensarán los volúmenes si en un período no se completa el total asignado.
Redirección de envíos: China en el radar
El nuevo escenario podría reconfigurar el mapa exportador argentino. Actualmente, China es el principal destino de la carne nacional y absorbe gran parte de los cortes magros. Con la ampliación del cupo estadounidense, parte de esos envíos podrían redirigirse hacia EE.UU.
En 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los US$3.700 millones, con un crecimiento interanual del 22,3%, y totalizaron 853.183 toneladas, según datos oficiales del área de Agricultura.
Daniel Urcia, de FIFRA, explicó que Argentina ya exportaba por encima de la cuota anterior y debía pagar aranceles por el excedente. “Ahora ese costo queda en la cadena”, indicó.
Por su parte, el consultor Víctor Tonelli estimó que la eliminación de aranceles podría representar un ahorro cercano a US$240 millones para los exportadores.
Menor oferta y presión sobre precios
El anuncio se da en un contexto complejo para el mercado interno. Tras varios años de sobre-faena vinculada a factores climáticos, entre 2023 y 2025 el stock ganadero se redujo en aproximadamente 3 millones de cabezas. Esta menor oferta impactó en los precios.
Tonelli sostuvo que el proceso de suba de la carne responde principalmente a esta reducción estructural de hacienda y anticipó que los valores podrían continuar creciendo por encima de la inflación.
Urcia, en tanto, advirtió que en 2026 podría consolidarse un escenario de menor oferta y mayor demanda, con márgenes ajustados para la industria debido al elevado costo de la materia prima.
Oportunidad externa, tensión interna
La ampliación del cupo sin aranceles abre una ventana exportadora relevante para el sector frigorífico y mejora la competitividad argentina en el mercado estadounidense. Sin embargo, no despeja la preocupación por la disponibilidad de carne y la evolución de los precios en el mercado interno.
En un escenario de menor stock y demanda sostenida, el desafío será equilibrar la oportunidad comercial en el exterior con el impacto que pueda tener sobre el consumo local.




