En medio de una crisis profunda que golpea a la industria nacional, el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó declaraciones explosivas. El funcionario defendió la apertura de importaciones y confesó una conducta personal que desató la polémica: «Nunca compré ropa en Argentina porque es un robo; los que teníamos posibilidad de viajar, comprábamos afuera», admitió sin filtros.
Caputo calificó de «medida zonza» al proteccionismo estatal que ha regido durante décadas. Según su visión, el argumento de proteger los 150.000 puestos de trabajo del sector es un «cuento» que terminó perjudicando a 47 millones de argentinos. El ministro aseguró que los únicos beneficiarios del modelo han sido los dueños de las empresas, a quienes describió irónicamente como personas que «viajan en avión privado».
El auge de las compras afuera vs. el cierre de fábricas
Mientras el titular del Palacio de Hacienda celebra el récord de U$S 955 millones en compras por plataformas de comercio electrónico internacional durante 2025, la industria local muestra signos de agotamiento. La apertura comercial, combinada con la caída del consumo interno, está reconfigurando el mapa comercial y productivo del país.
La realidad en las provincias es preocupante. El gigante del calzado Dass ya concretó cientos de despidos en sus plantas de Misiones y Coronel Suárez. Incluso figuras del espectáculo y el diseño se vieron afectadas: Benito Fernández y Marixa Balli confirmaron recientemente el cierre de locales ante la imposibilidad de competir con los nuevos costos y la baja demanda.
Un modelo en disputa
Para Caputo, la competencia internacional es la única forma de que los precios locales bajen y dejen de ser un «robo» para el bolsillo del ciudadano. Sin embargo, desde el sector industrial advierten que sin una baja de impuestos y costos logísticos, la apertura solo acelerará la destrucción de empleo.
La frase del ministro deja clara la hoja de ruta del Gobierno: no habrá marcha atrás con la llegada de productos importados. La apuesta es que el mercado se regule solo, incluso si eso implica que los consumidores sigan mirando hacia el exterior para renovar su vestidor.




