La Panadería Benedetto, un emprendimiento tucumano con fuerte crecimiento en los últimos años, fue la encargada de capacitar al personal que actualmente trabaja en la Panadería Municipal de San Miguel de Tucumán, en el marco de una experiencia de articulación entre el sector privado y el Estado local.
La intendente Rossana Chahla visitó este viernes la planta ubicada en Bolívar 2254 para destacar el rol formativo que asumió la empresa, cuyo conocimiento técnico y experiencia fueron clave para el funcionamiento del espacio municipal con fines sociales y solidarios.
Durante la recorrida, la jefa municipal estuvo acompañada por la secretaria de Atención al Ciudadano, Sofía Prado Budeguer, y se interiorizó sobre los procesos productivos y el trabajo diario de la firma, que abastece a más de 300 comercios gastronómicos de San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y otros municipios.
Capacitación al servicio de una política social
La Panadería Municipal funciona desde abril del año pasado y tiene como objetivo producir alimentos para programas sociales. Para su puesta en marcha, el Municipio recurrió a la experiencia de Benedetto, que abrió sus puertas para formar a los trabajadores municipales en técnicas de elaboración, manipulación de alimentos y organización del trabajo.
“Nuestra gente vino a capacitarse acá. Benedetto nos abrió las puertas y compartió su saber sin pedir nada a cambio. Eso habla de compromiso social y de una enorme generosidad”, destacó Chahla.
La intendente subrayó que este tipo de acciones fortalecen las políticas públicas. “Cuando el sector privado pone su conocimiento al servicio del Estado, el resultado es mejor para todos. Se eleva la calidad del trabajo y se generan oportunidades reales”, afirmó.
Una empresa con impacto local
Benedetto nació hace cinco años como un emprendimiento familiar y hoy genera 35 puestos de trabajo directos y alrededor de 50 indirectos. Además de su volumen de producción, se distingue por elaborar productos sin conservantes y con estándares de calidad artesanal.
Chahla remarcó el valor de este perfil productivo. “En contextos difíciles, invertir, dar empleo y producir alimentos de calidad es algo que merece ser reconocido”, señaló.
Trabajo en equipo y compromiso social
El propietario de la firma, Julio Sarmiento, expresó su satisfacción por haber participado en la formación del personal municipal. “Nos enorgullece poder compartir lo que sabemos. Creemos en el trabajo en equipo y en no tomar atajos”, afirmó.
Sarmiento destacó que la empresa también cumple un rol social puertas adentro. “Muchos chicos entraron muy jóvenes con la condición de terminar el secundario. Hoy están creciendo, formando familias o construyendo su casa. Eso también es parte de nuestro trabajo”, explicó.
Finalmente, valoró la articulación con el Municipio como una herramienta clave para potenciar el desarrollo local y jerarquizar a las empresas de producción tucumanas.




