El cierre del año pasado dejó un sabor amargo para los trabajadores argentinos. Según los últimos datos del INDEC, los salarios registrados (que incluyen al sector público y privado) sufrieron una caída real superior al 2% durante 2025. El fenómeno se agudizó en diciembre, cuando los sueldos subieron apenas un 2% frente a una inflación que trepó al 2,8%.
Esta pérdida del poder adquisitivo no fue pareja: el sector público volvió a ser el «fusible» del ajuste. Mientras los privados lograron empatar o quedar cerca de la inflación en algunos tramos, los haberes estatales quedaron muy rezagados, acumulando una merma que impacta de lleno en el consumo.
Los estatales, los más castigados
El informe revela una brecha alarmante en la evolución de los ingresos. En diciembre, los salarios públicos subieron solo un 1% nominal, lo que se traduce en una pérdida de poder de compra del 1,8% en un solo mes.
Si se amplía la mirada y se toma como base noviembre de 2023 (inicio de la gestión de Javier Milei), los números son contundentes:
- Sector Público: Perdió un 17,03% de su poder adquisitivo.
- Sector Privado: Cedió un 1,55%.
- Promedio total de registrados: Bajó un 7,1% real en el periodo.
La trampa de la inflación pasada
Expertos como el sociólogo Daniel Schteingart explican que esta caída se debe a la mecánica de las paritarias: los sueldos suelen actualizarse con la inflación del mes anterior. Cuando los precios se aceleran —como ocurrió en el último cuatrimestre de 2025—, el salario siempre corre de atrás y termina perdiendo la carrera contra la góndola.
¿La caída es mayor a la oficial?
La nota del INDEC llega en medio de una fuerte polémica por la falta de publicación de la canasta de bienes actualizada (2017/18). Según consultoras privadas como Vectorial, si se midiera la inflación con los patrones de consumo actuales (donde los servicios pesan más que hace 20 años), la pérdida salarial de los estatales durante 2025 no sería del 17%, sino que podría haber alcanzado un 22,6%.
Esta disparidad explica por qué, aunque las cifras oficiales hablen de una caída moderada, la percepción en la calle y en las familias tucumanas es de un ahogo financiero mucho más profundo.




