Un informe de «Argentinos por la Educación» revela un cambio demográfico sin precedentes en la provincia. Tucumán perderá 35.826 alumnos de primaria en los próximos cuatro años debido al descenso de la natalidad. Esta caída, que afecta a todo el país, obliga a replantear el uso de los recursos educativos y el rol de los docentes.
Aunque la tendencia es nacional, el impacto en nuestra provincia es de los más altos del país. Tucumán ocupa el séptimo lugar en pérdida de matrícula absoluta. Sin embargo, lo que a nivel nacional se ve como un problema de «invierno demográfico», para el sistema educativo tucumano representa una oportunidad de oro. La provincia podría pasar del hacinamiento actual a una enseñanza mucho más personalizada.
De aulas llenas a una educación de calidad
Hoy, muchas escuelas locales sufren por tener más de 30 chicos por salón. La baja en la matrícula permitirá que el Gobierno de Tucumán reasigne espacios para la jornada extendida y el apoyo escolar personalizado. El desafío local será aprovechar este «aire» presupuestario para invertir en tecnología y mejores materiales pedagógicos, sin necesidad de aumentar el gasto total.

El contexto nacional: números en rojo
El fenómeno no es exclusivo del «Jardín de la República». A nivel nacional, la matrícula caerá un 27%. Provincias como Buenos Aires y Santa Fe perderán cientos de miles de alumnos. En este marco de ajuste y crisis nacional, Tucumán debe blindar su sistema escolar. La clave será transformar la capacidad ociosa en aulas digitales y centros de tutoría.
Para 2030, la escuela tucumana será distinta. Con menos chicos en los grados, la gestión provincial tiene el camino libre para convertir la cantidad en calidad, asegurando que cada alumno reciba la atención que antes era imposible brindar.





