San Martín dio su primer paso formal en la preparación para la temporada 2026 y lo hizo con el pie derecho. En su visita a Santiago del Estero, el “Santo” cerró la jornada de amistosos frente a Mitre con un saldo que invita a la ilusión: una victoria sólida en el primer turno y un empate trabajado en el segundo.
Más allá de los resultados, el equipo dirigido por Andrés Yllana dejó indicios claros de su identidad: intensidad para recuperar, amplitud por las bandas y una marcada intención de ser protagonista, aunque todavía restan los lógicos ajustes propios de la pretemporada.
Primer turno: orden, intensidad y victoria
El plato fuerte de la mañana fue el duelo entre los supuestos titulares. Allí, San Martín mostró su mejor versión y se impuso 1-0 gracias al gol de Luciano “Pupi” Ferreyra.
Desde el arranque, el equipo se paró con un 4-3-3 que funcionó con una mecánica aceitada, mostrando solidez colectiva y claridad en cada línea.
En la mitad de la cancha, el eje del funcionamiento
El mediocampo fue el verdadero motor del equipo. Santiago Briñone se consolidó como la figura táctica del encuentro, aportando orden, anticipación y un primer pase limpio que permitió salir jugando desde el fondo sin apuros. Su lectura del juego fue clave para cortar avances rivales y sostener la presión alta.
A su lado, Jorge Juárez cumplió un rol mixto, combinando despliegue físico con llegada al área, mientras que Matías “Caco” García asumió la conducción futbolística, manejando los tiempos del partido y conectando con los extremos. Ese triángulo le dio equilibrio y dinámica al equipo, permitiendo que San Martín domine gran parte del trámite.
Amplitud ofensiva y solidez defensiva
En ofensiva, la búsqueda fue clara: amplitud por las bandas. Tanto “Pupi” Ferreyra como Gonzalo Rodríguez fueron opciones constantes de descarga, mientras que Facundo Pons, aunque no convirtió, realizó un gran trabajo fijando a los centrales y generando espacios.
Defensivamente, el bloque jugó adelantado y casi no sufrió sobresaltos. Darío Sand fue prácticamente un espectador, señal de que la presión alta y la coordinación defensiva dieron resultado. La intensidad se sostuvo durante gran parte de los 70 minutos, dejando una imagen alentadora de un equipo que sabe a qué juega.
Segundo turno: reacción y carácter en el 2-2
El segundo ensayo, protagonizado por los equipos alternativos, ofreció un trámite diferente: más friccionado, desordenado y combativo. A San Martín le costó imponer condiciones y sufrió la falta de control en la mitad de la cancha.
Mitre golpeó primero aprovechando desatenciones en el retroceso del “Santo”. La defensa, con Elías López y Nahuel Gallardo exigidos por las bandas, mostró fisuras que el rival capitalizó. Una mala entrega de Laureano Rodríguez derivó en la apertura del marcador a través de Marcos Machado.
Sin embargo, el equipo mostró carácter para no bajar los brazos. El propio Laureano Rodríguez tuvo su revancha y marcó el 1-1 tras capturar un rebote en el área. Aunque Mitre volvió a ponerse en ventaja con un tanto de Enzo Avaro, San Martín lo fue a buscar con más empuje que fútbol y logró el empate sobre el final gracias a una gran acción individual del juvenil Alan Cisnero, cuyo remate se desvió en Thiago Ferreira para sellar el 2-2 definitivo.
En este tramo, Nicolás “Fosa” Ferreyra emergió como un caudillo para sostener a la defensa en los momentos más críticos, mientras que el ataque dejó pinceladas interesantes del tridente Ovando–Moreno–Paz, aunque sin la claridad del primer equipo.
Lo que viene
El balance final en Santiago del Estero es positivo. San Martín mostró dos caras: la del orden y la intensidad con los titulares, y la de la resiliencia con los suplentes.
El desafío ahora será sostener el ritmo y pulir los detalles defensivos que quedaron expuestos en el segundo encuentro. El próximo examen será este sábado, nuevamente en tierras santiagueñas, frente a Güemes, donde Yllana buscará ratificar estas primeras buenas sensaciones




