El asesinato de Javier Ariel Sarmiento, el jornalero hallado sin vida en el río de Aguilares, no solo conmocionó a la comunidad por la violencia extrema con la que fue cometido, sino que también abrió nuevos interrogantes a partir de los antecedentes judiciales que registraba la víctima, un elemento que ahora forma parte del análisis integral de la causa.
Sarmiento, de 50 años, fue encontrado sin vida en una zona rural próxima al cauce del río, con múltiples lesiones provocadas por un arma blanca o un objeto contundente. Las heridas, compatibles con hachazos, se concentraban en la cabeza, el rostro y la espalda, además de la amputación de una mano, lo que da cuenta de un ataque prolongado, intencional y de extrema brutalidad. El hallazgo se produjo durante la noche, cuando pescadores que circulaban por el lugar advirtieron la presencia del cuerpo.
En las últimas horas, una familiar directa de la víctima brindó su testimonio y aportó datos sobre las horas previas al crimen. Desde una vivienda ubicada en Huasa Rincón, kilómetro 3, señaló que Sarmiento había avisado que se dirigiría hasta allí para bañarse y luego continuar camino hacia la casa de su padre, un recorrido que nunca llegó a completar.
La mujer relató con crudeza el estado en el que fue encontrado el cuerpo y confirmó además que el jornalero no llevaba teléfono celular, una circunstancia que dificultó advertir rápidamente su desaparición y reconstruir con mayor precisión sus últimos movimientos.
Más allá del testimonio familiar, documentación judicial a la que accedió este medio indica que Sarmiento contaba con antecedentes penales de suma gravedad, con causas iniciadas años atrás y distintos movimientos procesales a lo largo del tiempo.
Entre esos registros figura una causa por abuso sexual agravado, que tuvo intervención judicial, con resoluciones que incluyeron la elevación a juicio y posteriores definiciones procesales. Asimismo, el nombre de la víctima aparece vinculado a otra actuación por infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes (23.737), tramitada ante un juzgado federal.
Si bien la existencia de antecedentes no implica de manera directa una relación con el homicidio, estos elementos aportan un contexto relevante que es evaluado por los investigadores, especialmente ante la ferocidad del ataque y la falta de indicios claros de robo o de una agresión al azar.
Desde el entorno familiar aseguraron que no tenían conocimiento de amenazas ni conflictos recientes. No obstante, la investigación continúa abierta y busca establecer si el crimen pudo estar relacionado con hechos del pasado, vínculos previos o cuentas pendientes, hipótesis que por el momento no han sido descartadas.




