Mientras el mercado de pases avanza a paso firme pero sin estridencias, San Martín de Tucumán mueve sus fichas lejos del ruido mediático. En oficinas y reuniones reservadas, entre llamados y análisis permanentes, comenzó a tomar cuerpo una posibilidad que sorprendió en La Ciudadela: el delantero Lucas Gamba aparece como una opción concreta para reforzar el frente de ataque.
La alternativa no surgió de manera espontánea. Fue el resultado de conversaciones sostenidas en el ámbito dirigencial, en las que se evaluó la necesidad de sumar experiencia, jerarquía y conocimiento del juego en ofensiva. En ese proceso, el nombre de Gamba se repitió con insistencia hasta instalarse como una de las prioridades en la mesa chica del club.
El mediapunta llega con rodaje reciente. Su último paso fue por Unión, donde tuvo continuidad y protagonismo. En el torneo Apertura disputó 12 encuentros, convirtió cuatro goles y entregó dos asistencias, mientras que en el Clausura volvió a sumar otros 12 partidos, confirmando su vigencia y aporte dentro del plantel.
Los antecedentes del atacante respaldan el interés. A lo largo de su carrera acumula 380 partidos oficiales, con 63 goles y 51 asistencias, números que reflejan regularidad y presencia en ataque. Su versatilidad es otro punto a favor: puede desempeñarse como extremo, segundo delantero o referencia de área, e incluso retrasarse algunos metros para participar en la gestación del juego.
Gamba inició su recorrido profesional en Deportivo Maipú y luego pasó por clubes de relevancia como Rosario Central, Huracán, Central Córdoba de Santiago del Estero, Liga de Quito y el propio Unión. Ese camino le permitió adaptarse a distintos contextos, categorías y exigencias competitivas.
Su experiencia en la Primera Nacional
En su historial también figura Independiente Rivadavia de Mendoza, donde tuvo dos etapas, en 2010 y 2014. Allí disputó un total de 18 partidos y marcó dos goles, sumando experiencia en la categoría que hoy vuelve a ser protagonista para San Martín.
Más allá de las cifras, en el club valoran especialmente su perfil competitivo, su inteligencia para interpretar el juego y su capacidad de adaptación a diferentes esquemas ofensivos. La dirigencia entiende que incorporar a un futbolista con este recorrido puede resultar determinante en una temporada extensa y exigente, donde la experiencia suele ser tan decisiva como el talento.




