Bad Bunny hizo historia este domingo en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX. En el Levi’s Stadium de California, el artista puertorriqueño no solo brindó un show musical, sino que transformó el escenario en una plataforma de resistencia cultural. Ante millones de espectadores, el «Conejo Malo» reivindicó sus raíces caribeñas y reafirmó la potencia de la comunidad hispana en los Estados Unidos.
El orgullo de Latinoamérica en el centro del escenario
La puesta en escena fue una celebración absoluta de la identidad regional. El artista recreó un paisaje tropical con vegetación y senderos que evocaban el Caribe. Durante su presentación, Bad Bunny mencionó a Puerto Rico en reiteradas oportunidades y envió un saludo a cada país de América Latina. «Esto es por mi gente, mi cultura y nuestra historia», había anticipado el músico.
El cierre del espectáculo resultó profundamente simbólico. El escenario se llenó de banderas de todos los países latinoamericanos mientras estallaban fuegos artificiales con los colores de la bandera de Puerto Rico. Con la frase «Seguimos aquí», el cantante selló un mensaje de unidad regional que emocionó a la comunidad inmigrante en un contexto político complejo.
Donald Trump y un ataque feroz por redes sociales
La presentación generó una reacción inmediata y violenta por parte del presidente Donald Trump. El mandatario utilizó su red social Truth Social para calificar el show como «uno de los peores de la historia». Trump afirmó que la actuación fue una «falta de respeto para el país» y una «cachetada a la grandeza de Estados Unidos».
El presidente criticó duramente el uso del español y el estilo del artista. «Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo», escribió el líder republicano. Además, calificó el baile de los artistas como «repugnante» y aseguró que el espectáculo no tenía nada de inspirador. Estas declaraciones profundizaron la brecha entre la administración actual y el movimiento cultural latino que encabeza el puertorriqueño.
Una pelea con trasfondo político y social
El choque entre ambos no es nuevo. Bad Bunny ha sido un crítico feroz de las redadas migratorias orquestadas por el gobierno desde enero. Recientemente, el músico lanzó el video de su canción «NUEVAYoL», donde cuestiona el imperialismo estadounidense. Por su parte, asesores de la Casa Blanca habían advertido sobre la presencia de agentes de seguridad en el evento tras considerar la elección del artista como «vergonzosa».
A pesar de los ataques oficiales, el show de Bad Bunny se posicionó como un hito de la cultura urbana. El artista demostró que la música en español puede dominar el mercado global sin perder su esencia ni su compromiso social. Mientras los Seattle Seahawks celebraban su triunfo deportivo, el mundo hablaba de la noche en que el orgullo latino se plantó frente al poder político.



