A través de la Resolución 38/2026, la ANSES formalizó el nuevo incremento en los haberes jubilatorios que regirá desde el 1° de marzo. Si bien el ajuste sigue la variación de la inflación de enero, la realidad económica demuestra que el porcentaje mensual es insuficiente. En consecuencia, el bolsillo de los abuelos tucumanos continúa sufriendo el impacto de la crisis.
Los nuevos montos: ¿Qué pasará con la mínima?
Con esta actualización, el haber mínimo se ubicará en $369.600. Aunque la cifra aumenta nominalmente, la pérdida del poder adquisitivo es evidente frente al costo de los servicios y alimentos. Por su parte, el haber máximo ascenderá a $2.487.063.
Además, las prestaciones complementarias también tendrán nuevos valores:
- PUAM: La pensión para personas sin aportes será de $295.680.
- PBU: La Prestación Básica Universal se fijó en $169.075.
- Bono: Se mantiene el refuerzo de $70.000. Este pago extraordinario intenta evitar que los ingresos caigan por debajo de la línea de indigencia.
El laberinto burocrático de ANSES
Más allá de los montos, acceder al sistema sigue siendo un proceso complejo para los tucumanos. Para iniciar el trámite, los beneficiarios deben navegar por la plataforma “Mi ANSES”. Sin embargo, muchas veces la historia laboral está incompleta.
Por esta razón, los adultos mayores se ven obligados a buscar certificaciones de servicios de hace décadas. En consecuencia, el trámite se convierte en una carrera de obstáculos burocráticos. Finalmente, el proceso concluye con un turno presencial que suele ser difícil de conseguir en las oficinas locales.
Un sistema que no da tregua
A pesar de la movilidad mensual por inflación, el sector previsional es la principal variable de ajuste. Los aumentos llegan siempre con retraso respecto a la subida de precios real. Por lo tanto, el descontento crece entre los centros de jubilados, quienes ven cómo sus ingresos se licúan frente a las facturas de luz y los remedios.




