El aumento sostenido de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en Argentina encendió las alarmas en el sistema de salud y volvió a poner en debate el rol del Estado, la prevención y la educación sexual. Desde Fundación Huésped advierten que el fenómeno no puede explicarse únicamente por decisiones individuales, sino que responde a múltiples factores estructurales.
Así lo señaló Mar Lucas, referente de la organización, quien remarcó que “no es blanco o negro” y que reducir el problema a una supuesta relajación en las conductas personales es una mirada incompleta. Si bien reconoció una disminución en el uso del preservativo —impulsada incluso por ciertos mensajes que circulan en redes sociales—, advirtió que el crecimiento de los casos responde a una combinación de falencias en políticas públicas, prevención y acceso a la información.
Del miedo al VIH al descuido frente a otras ETS
Durante años, el VIH fue el principal temor asociado a la sexualidad. Sin embargo, los avances en tratamientos y estrategias de prevención biomédica modificaron la percepción del riesgo. “Hoy muchas personas ya no sienten al preservativo como algo imprescindible”, explicó Lucas, lo que impactó directamente en el aumento de otras infecciones.
En ese contexto, enfermedades como la sífilis, la gonorrea, la clamidia y el HPV muestran cifras preocupantes. Según el último boletín epidemiológico, los casos de sífilis aumentaron un 109%, un dato que encendió alertas en todo el país.
Embarazo, tabúes y percepción del riesgo
Otro aspecto clave es la forma en que se perciben los riesgos asociados a la sexualidad. “Muchas veces hay más miedo a un embarazo que a una ETS”, señaló la especialista. Si bien existen numerosos métodos anticonceptivos eficaces para prevenir embarazos no intencionales, ninguno de ellos protege frente a infecciones, lo que refuerza la importancia del doble método.
A esto se suman los tabúes que aún persisten en torno a la sexualidad y que dificultan el diálogo tanto dentro de las parejas como en el sistema de salud. “Se confunde estabilidad o fidelidad con cuidado”, explicó Lucas, lo que vuelve complejo volver a plantear el uso del preservativo en relaciones consideradas estables.
Testeos simples y ausencia del Estado
Desde Fundación Huésped recordaron que hoy el testeo de VIH y sífilis puede realizarse con una simple gota de sangre y obtener resultados en apenas 15 minutos. Sin embargo, a pesar de contar con herramientas accesibles, eficaces y de bajo costo, no existen políticas públicas sostenidas que acerquen estos recursos a la población.
Muchas ETS son prevenibles, tratables e incluso curables, pero la falta de información, de campañas de concientización y de acceso temprano al diagnóstico favorece su propagación.
Educación Sexual Integral, una deuda vigente
Finalmente, Lucas apuntó al retroceso en la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). Aunque se trata de una ley nacional vigente desde 2006, su aplicación depende del acompañamiento estatal y del presupuesto asignado. “Hoy vemos una caída abrupta en la financiación y el impulso de la ESI”, alertó.
Con una edad promedio de inicio sexual cercana a los 15 años, desde la fundación subrayan la necesidad de que la educación sexual llegue de manera temprana y sostenida, no solo para prevenir enfermedades, sino también para promover el cuidado del cuerpo, el respeto y la toma de decisiones informadas.
“El aumento de las ETS no es casual ni individual: es el resultado de un abandono de políticas públicas”, concluyó la referente de Fundación Huésped.




