Atlético Tucumán igualó anoche 0-0 frente a Central Córdoba por la segunda fecha del Apertura. El equipo de Hugo Colace mostró una intensidad arrolladora en el inicio, pero se desinfló con el correr de los minutos. Pese al empuje de la tribuna y las situaciones generadas, el «Decano» careció de puntería y lucidez para llevarse los tres puntos. Al finalizar el partido, los protagonistas analizaron el rendimiento del equipo y el sabor agridulce que dejó el resultado.
La palabra de los protagonistas: Ortiz y Ferrari
El primer jugador en brindar sus sensaciones fue Kevin Ortiz. El volante central destacó el esfuerzo físico del grupo durante los noventa minutos. Ortiz lamentó que la superioridad del primer tiempo no se reflejara en el marcador. Según el mediocampista, el equipo debe trabajar más en la toma de decisiones cuando el cansancio empieza a jugar su partido. Para el volante, la entrega es innegociable, pero reconoció que necesitan mayor tranquilidad en los metros finales.
Por su parte, el defensor Gianluca Ferrari también compartió su visión tras el empate. El zaguero valoró el hecho de mantener el arco en cero, pero fue autocrítico con la merma en el rendimiento colectivo. Ferrari sostuvo que Atlético dominó el trámite durante el tramo inicial y que merecieron abrir el marcador. Sin embargo, coincidió en que el equipo perdió claridad a medida que Central Córdoba se cerraba en su propio campo para defender el punto.
Un equipo de ráfagas que busca su identidad
El análisis general del partido muestra a un Atlético dividido en dos versiones. El equipo inició el juego con el «pecho inflado» y generó cuatro jugadas claras de peligro que exigieron al arquero Alan Aguerre. No obstante, esa intensidad resultó insostenible. El «Decano» quemó sus naves en el primer tramo y luego le costó encontrar espacios para lastimar a un rival que se conformó con el empate desde el arranque.
Atlético Tucumán ahora debe enfocarse en la continuidad del juego. Correr y muerde sirve para encender a la gente, pero el fútbol también exige lectura y pausa. Los testimonios de Ortiz y Ferrari reflejan un plantel que conoce sus falencias. El desafío para el cuerpo técnico será transformar esa energía inicial en un control real del partido para no terminar nuevamente con las manos vacías de local.



