La Justicia tucumana imputó este martes a un joven de 23 años por atacar a tiros a un efectivo policial. El hecho ocurrió el pasado 31 de enero en el barrio Oeste II. La jueza de la causa rechazó el pedido de prisión preventiva de la Fiscalía y otorgó el arresto domiciliario al acusado hasta el 18 de febrero.
El auxiliar de fiscal Gonzalo Guerra, de la Unidad Fiscal Criminal I, detalló el violento episodio. El policía prestaba servicio en un tráiler ubicado en calles Perú y Lucio V. Mansilla. Cerca de las 20 horas, el agente intervino para separar a un grupo de sujetos que protagonizaba una pelea vecinal a pocos metros del lugar.
Un ataque armado en medio de la pelea
El efectivo se acercó con su uniforme reglamentario para disuadir el conflicto. Sin embargo, los involucrados comenzaron a arrojarle piedras. Ante la agresión, el policía realizó un disparo al aire con su escopeta y munición antitumulto. En ese momento, el ahora imputado apareció en escena portando un arma de fuego.
Según la acusación, el agresor realizó tres disparos hacia el grupo y contra el uniformado. El policía intentó cubrirse en la vereda, pero uno de los proyectiles impactó en su pierna izquierda. Debido a la gravedad de la herida, una ambulancia trasladó a la víctima de urgencia al Hospital Padilla, donde recibió atención médica.
Imputación y medidas cautelares
La Fiscalía imputó al joven por el delito de abuso de arma de fuego y atentado agravado contra la autoridad. Para proteger la investigación, el Ministerio Fiscal solicitó 15 días de prisión preventiva en una unidad penitenciaria. Sin embargo, la defensa del acusado se opuso a esta medida.
Finalmente, la jueza resolvió que el joven cumpla la detención en su vivienda. Para garantizar que no escape, la magistrada impuso cinco rondas policiales sorpresivas por día. Si el imputado incumple el arresto domiciliario, la Justicia podría ordenar su traslado inmediato a la cárcel hasta que finalice el proceso.




