China sacudió otra vez el tablero tecnológico global al presentar esta semana una exhibición sincronizada de artes marciales y acrobacias protagonizada por robots humanoides.
El despliegue tuvo lugar en la mítica Gala de la Fiesta de la Primavera (Chunwan), el tradicional festejo por el inicio del Año del Caballo, transmitido por la televisión china, donde las máquinas desplazaron a los tradicionales fuegos artificiales con un show que combinó tradición cultural y tecnología avanzada.
Lo que se vio en el evento, que luego fue replicado en redes sociales, fue una muestra de ingeniería inédita, en la que los robots no se limitaron a caminar o ejecutar movimientos básicos.

A través de rutinas que combinaron kung-fu, parkour y hasta parodias cómicas, empresas como Unitree Robotics exhibieron un salto evolutivo en la estabilidad y coordinación de sus prototipos. Junto a niños y maestros de artes marciales, los autómatas también sorprendieron con demostraciones que fueron desde taichi hasta “boxeo borracho”, un desafío crítico para la robótica, ya que exige movimientos fluidos y aparentemente desequilibrados que obligan a los sensores de gravedad a corregir la postura en milisegundos.
También utilizaron armas tradicionales como palo, espada y nunchakus. Las coreografías exigieron velocidad, coordinación y precisión, con movimientos encadenados que incluyeron giros, saltos y maniobras que evocaron parkour y combates escénicos.
El salto en complejidad fue uno de los puntos que más llamó la atención. No se trató de una simple prueba técnica, sino de una puesta pensada para un escenario masivo y exigente, con sincronización colectiva y control fino del movimiento.



