La histórica fabricante de útiles escolares Ángel Estrada y Compañía atraviesa un presente complejo. La empresa, dueña de marcas icónicas como Rivadavia, El Nene y Arte, cerró el primer semestre de su ejercicio con una pérdida neta de $1.418 millones. Esta cifra contrasta fuertemente con la ganancia de más de $2.200 millones que había registrado en el mismo período del año anterior. La retracción del consumo interno impactó de lleno en sus balances contables.
Caída en las ventas y menos producción
Los estados financieros presentados ante la Comisión Nacional de Valores muestran un panorama difícil. La facturación de la compañía cayó un 31% interanual. En términos de volumen, las ventas pasaron de 11 millones a 8,5 millones de unidades. Esta reducción de 2,5 millones de productos refleja el ajuste que hacen las familias argentinas ante la suba de precios y la pérdida de poder adquisitivo.
Ante la menor demanda, la empresa también recortó su actividad industrial. La producción cayó un 39%, fabricando solo 8 millones de unidades frente a las 13 millones del ciclo previo. Aunque el negocio operativo todavía genera margen, los costos financieros y el ajuste por inflación terminaron por absorber las ganancias.
Deuda y nuevas estrategias para sobrevivir
Para financiarse, Ángel Estrada debió emitir deuda por más de $6.300 millones. El pasivo total de la firma creció de forma significativa, alcanzando los $42.367 millones. Ante este escenario de «números en rojo», la gerencia busca diversificar el negocio para no depender solo de los útiles escolares.
Entre sus proyectos más llamativos figura la inversión en una planta frigorífica en la provincia del Chaco. Además, la compañía apuesta a su nuevo centro de distribución en Buenos Aires para generar ingresos por servicios logísticos. También planean intensificar las exportaciones y lanzar nuevos productos para intentar recomponer la caja antes de la próxima temporada escolar.




