El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó en las últimas horas que fue blanco de un presunto intento de asesinato, una denuncia que encendió las alarmas en el ámbito político y de seguridad del país. El propio mandatario fue quien dio a conocer el episodio, generando una inmediata reacción dentro del Gobierno y entre las fuerzas encargadas de su custodia.
Según trascendió, el hecho no llegó a consumarse y el jefe de Estado habría logrado evitar la situación a tiempo. A partir de la denuncia, se activaron protocolos de seguridad y se iniciaron evaluaciones para determinar si existió una amenaza concreta contra la vida del presidente.
La acusación provocó preocupación tanto en sectores oficialistas como opositores, en un contexto marcado por tensiones políticas, debates profundos y un clima social sensible. La seguridad presidencial volvió así al centro de la escena institucional.
Por el momento, las autoridades colombianas trabajan para esclarecer las circunstancias del episodio y establecer su veracidad y alcance. Mientras avanza el análisis de la información disponible, el caso ya genera repercusión a nivel regional debido a la gravedad de lo denunciado por el mandatario.




